Mientras la Selección Argentina empieza a perfilar alternativas para el Mundial 2026, un nombre avanza lejos de los flashes y con argumentos futbolísticos sólidos. Lionel Scaloni observa con atención a Emiliano Buendía, un jugador que crece sin ruido y suma puntos clave en Europa.
El mediocampista ofensivo atraviesa un momento de regularidad que no pasa desapercibido para el cuerpo técnico. Sin ser figura mediática ni titular indiscutido, su impacto cada vez que entra al campo empieza a pesar.
El presente que lo puso en el radar
En Aston Villa, Buendía encontró estabilidad y confianza. Cada ingreso suyo aporta ritmo, desequilibrio y decisiones limpias, virtudes que se repiten tanto cuando inicia como cuando entra desde el banco.
Su rendimiento recuerda a la versión que explotó en Norwich City, donde fue determinante en el ascenso y se consolidó como goleador, asistidor y figura del torneo. Aquella etapa marcó el quiebre de su carrera en Inglaterra.
Una carrera forjada en Europa
Buendía construyó casi todo su recorrido fuera del país. Se formó desde muy chico en Real Madrid, debutó profesionalmente con Getafe con apenas 17 años y luego encontró su mejor versión en el fútbol inglés.
Tras ser comprado por Aston Villa, tuvo un paso sin brillo por Bayer Leverkusen, pero el punto de inflexión llegó esta temporada con Unai Emery. De estar relegado, pasó a ser considerado tras decidir quedarse y pelear por su lugar, una muestra de carácter que el DT valoró.
Datos que explican por qué ilusiona
El argentino viene de marcar goles clave y sumar asistencias decisivas ante rivales de peso. Anotó frente a Tottenham y Arsenal, y también fue determinante contra Fulham, Feyenoord y Bournemouth.
No monopoliza la posesión ni pide todas las pelotas, pero cada intervención tiene sentido y peligro, especialmente partiendo desde la banda izquierda. Ese rol puntual encaja con lo que busca Scaloni para ampliar variantes ofensivas.
Un antecedente que suma puntos
El DT de la Albiceleste ya lo tuvo en cuenta. Buendía fue citado en convocatorias recientes y sumó minutos en un amistoso ante Angola, una señal clara de que está en el radar real y no solo como nombre alternativo.
Sin hacer ruido y con un perfil bajo, Buendía empieza a consolidarse como una opción concreta para el próximo ciclo mundialista. Un tapado que, de seguir así, puede dejar de serlo.
