Soledad Pastorutti fue una de las invitadas destacadas en el programa de Mirtha Legrand y protagonizó uno de los momentos más emotivos de la mesaza al hablar, con absoluta sinceridad, sobre su historia familiar, las pérdidas y el rol clave que tuvieron sus seres queridos en su crecimiento personal y artístico.
Durante la charla, la cantante recordó la reciente pérdida de su abuela, una figura central en su vida. “Perdimos a la nona, que fue un dolor muy grande”, expresó conmovida. Lejos de quedarse solo en la tristeza, Soledad destacó la influencia positiva que tuvo en su camino: “Si no fuera por ella creo que nosotras no tendríamos esa confianza en nosotras mismas, yo no imaginaba”. Sus palabras reflejaron cuánto marcó esa presencia femenina fuerte y amorosa en su formación emocional.
En ese contexto, la artista subrayó la importancia del entorno y del apoyo constante. “El acompañamiento es fundamental”, aseguró, dejando en claro que ningún logro es individual cuando hay una red que sostiene. También se refirió a sus raíces familiares y a las diferencias generacionales que la atravesaron. “Mi abuela paterna, criada a la antigua”, señaló, para luego marcar un contraste clave dentro de su historia.
Fue allí cuando habló con especial admiración de su padre y su manera de romper moldes. “Pero mi viejo fue distinto, salió de esa idea”, explicó. Y cerró con una definición que sintetizó su legado emocional: “Yo siento que mi papá fue un soñador y un distinto”.
En la mesa de Mirtha Legrand, Soledad Pastorutti volvió a demostrar que detrás de la artista consagrada hay una mujer profundamente conectada con su historia, sus afectos y los valores que la acompañan hasta hoy.
