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ECONOMÍA

Vaca Muerta frente a un eventual repunte del petróleo venezolano: el impacto que analiza el sector

 

Un aumento de la producción en Venezuela no tendría efectos inmediatos, pero podría condicionar inversiones y precios en el mediano plazo.

 
Vaca Muerta

Un eventual repunte de la producción petrolera de Venezuela no tendría impacto inmediato sobre Vaca Muerta, pero sí podría generar efectos indirectos en el mediano plazo, especialmente sobre el precio del crudo y la competencia por inversiones internacionales. Así lo explicó Daniel Dreizzen, director de Aleph Energy y ex secretario de Planeamiento Energético, en una entrevista con Antonio Laje en América 24.

Actualmente, Venezuela produce cerca de 900.000 barriles diarios, un nivel similar al de la Argentina, aunque muy lejos de los casi 4 millones de barriles por día que supo alcanzar hace dos décadas. Si bien el país caribeño cuenta con las mayores reservas probadas del mundo, Dreizzen remarcó que una cosa es tener recursos y otra muy distinta es poder desarrollarlos, dadas las profundas deficiencias de infraestructura, contratos y seguridad jurídica.

Un crudo pesado con límites estructurales

El especialista explicó que el petróleo venezolano es crudo pesado, de alta densidad, lo que obliga a mezclarlo con crudos livianos para poder refinarlo. Paradójicamente, ese tipo de petróleo podría resultar útil en algunos mercados, ya que el mundo avanza hacia producciones cada vez más livianas. En el caso argentino, el crudo de Vaca Muerta es muy liviano, por lo que muchas veces también requiere mezclas para su procesamiento.

Sin embargo, aun en un escenario optimista, Dreizzen relativizó el impacto global: el mundo produce más de 103 millones de barriles diarios, por lo que un aumento de tres o cuatro millones desde Venezuela no modificaría de manera sustancial el precio internacional en el corto plazo.

El riesgo para Vaca Muerta: precios e inversiones

Donde sí podría haber consecuencias es en el mediano plazo. Dreizzen advirtió que una mayor oferta podría profundizar la baja del precio del barril, que ya cayó de 80 a 60 dólares en el último año. Esa diferencia representa menos ingresos y menor capacidad de inversión para proyectos no convencionales como Vaca Muerta.

Además, señaló un factor clave: la competencia por el capital internacional. Si por razones políticas o estratégicas las empresas estadounidenses decidieran focalizar inversiones en Venezuela, Argentina podría verse afectada por una reasignación de portafolios, aun cuando los proyectos y los crudos sean muy distintos.

Por último, el especialista sostuvo que, pese al debate sobre la transición energética, el petróleo seguirá siendo central durante décadas. La electrificación avanza de manera desigual, los costos siguen siendo altos y la infraestructura global continúa dependiendo de los combustibles fósiles. “Cambiar el sistema no es simple y alguien tiene que pagarlo”, resumió.