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Venezuela, el día después de Nicolás Maduro: vacío de poder, presión regional y riesgo de conflicto

 

Tras la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, Venezuela enfrenta su primer día sin el líder chavista.

 
Nicolás Maduro
Nicolás Maduro

La captura de Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores por fuerzas estadounidenses, concretada este sábado, abrió un escenario de incertidumbre total en Venezuela. El operativo dejó un vacío de poder inmediato y aceleró la disputa por el control político del país.

Mientras Donald Trump aseguró que Estados Unidos “dirigirá” Venezuela de forma transitoria, el chavismo duro amenaza con resistir y distintos gobiernos de la región reclaman una salida institucional basada en los resultados electorales de 2024.

Tras la detención de Maduro, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela declaró la “ausencia forzosa” del mandatario y ordenó que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuma como presidenta encargada. La dirigente exigió la liberación inmediata del líder chavista y denunció una “agresión extranjera”.

El plan de Estados Unidos y la transición

Desde Washington, Trump planteó la posibilidad de una administración provisional, con control sobre áreas estratégicas como la industria petrolera y un despliegue de seguridad para evitar un colapso interno. El exmandatario norteamericano también puso en duda la capacidad inmediata de la oposición para gobernar.

Resistencia chavista, presión regional y tensión económica

En paralelo, sectores del chavismo rechazaron la captura de Maduro y dejaron abierta la posibilidad de una resistencia armada. Figuras ligadas a Diosdado Cabello y al alto mando militar mantienen una postura de confrontación, lo que eleva el riesgo de violencia interna.

A nivel regional, gobiernos como los de Javier Milei, Santiago Peña y José Raúl Mulino exigen que se respete el triunfo electoral de Edmundo González Urrutia, mientras el impacto del “día después” también se medirá en los mercados. Una transición ordenada podría reactivar la producción petrolera, pero un escenario de inestabilidad amenaza con profundizar la crisis y generar nuevos flujos de refugiados.