La salida de Yanina Latorre de LAM marcó un punto de inflexión en el histórico ciclo de espectáculos y abrió una nueva etapa tanto para el programa como para la panelista.
A lo largo de los años, la rubia se convirtió en una de las voces más fuertes del panel, con un estilo frontal, polémico y de alto impacto televisivo. Su despedida generó repercusión en redes, donde seguidores y espectadores analizaron el cierre de ciclo.
La decisión de Yanina Latorre estuvo vinculada a nuevos desafíos laborales y al desgaste propio de la exigencia del formato diario. En paralelo, el programa inició una etapa de reconfiguración de su panel, apostando a nuevas dinámicas y perfiles dentro del mundo del espectáculo.
La figura de la comunicadora permanece vigente en el medio, con proyectos propios y presencia constante en distintos espacios mediáticos. Su salida de LAM no solo significó el final de una etapa, sino también el inicio de otro momento profesional.
Las palabras de despedida de la panelista
«Lo vine sintiendo todo el año, ahora tengo mi programa, pero acá es mi casa”, expresó, dejando en claro el vínculo profundo que mantiene con el ciclo. Sus palabras reflejaron el peso emocional de un espacio que trascendió lo laboral: “Estoy emocionada. LAM es mi vida, esto para mí no es un trabajo”.
A lo largo de su mensaje, Yanina Latorre hizo un repaso íntimo de su recorrido en el programa y del crecimiento personal que experimentó allí. “Lo di todo, con vos aprendí, crecí, involucré a mi familia. Laburé como una bestia”, afirmó, destacando el compromiso sostenido que tuvo desde su llegada. También remarcó cómo el paso del tiempo se entrelazó con su historia familiar: “Los chicos crecieron acá. Acá soy feliz”.

