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POLÍTICA

Argentina empeoró su calificación en el ranking que mide la corrupción en el segundo año de Milei

 

El país alcanzó los 36 puntos sobre 100 y quedó en el lugar 106 sobre 182 países, junto a Bélice y Ucrania.

 
Argentina

La Argentina retrocedió cinco lugares en el Índice de Percepción de la Corrupción que elabora Transparencia Internacional. En el ranking 2025, el país pasó del puesto 99 al 104, con 36 puntos sobre 100, en el segundo año de gobierno de Javier Milei, y quedó ubicado en el puesto 106 entre 182 países evaluados a nivel global.

La publicación del informe coincidió con una serie de hechos recientes que impactaron en la agenda pública, como el procesamiento sin prisión preventiva del extitular de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), Diego Spagnuolo, en una causa por corrupción en el organismo. A eso se sumaron el caso $LIBRA y la renuncia de Demian Reidel a la presidencia de Nucleoeléctrica Argentina, en medio de sospechas por sobreprecios.

En el apartado específico sobre el país, la organización advirtió que «las investigaciones sobre presunta corrupción en la gestión de fondos para medicamentos destinados a personas con discapacidad muestran riesgos similares para los grupos vulnerables». En la tabla general, la Argentina comparte ubicación con Belice y Ucrania, y se posiciona por encima de países como Zambia, Lesoto, Gambia y República Dominicana.

Corrupción: un problema mundial

En el plano regional, Argentina se ubica en el puesto 19 sobre 33 naciones del continente americano. Las mejores puntuaciones corresponden a Canadá, con 75 puntos, y a Uruguay, con 73, mientras que Nicaragua y Venezuela aparecen como los países con peores calificaciones de América. El IPC clasifica a 182 países y territorios según la percepción de corrupción en el sector público, con una escala que va de 0, considerado altamente corrupto, a 100, evaluado como muy transparente.

Desde Transparencia Internacional señalaron que, aunque 31 países lograron reducir de manera significativa sus niveles de corrupción desde 2012, la mayoría no consiguió avances sostenidos y, en muchos casos, la situación se estancó o empeoró. El promedio mundial descendió a un nuevo mínimo de 42 puntos y más de dos tercios de los países quedaron por debajo de los 50.

El informe también remarcó el impacto social del fenómeno y sostuvo que «la corrupción provoca hospitales con financiación insuficiente, defensas contra inundaciones sin construir y arruina las esperanzas y los sueños de los jóvenes», vinculando directamente el problema con el deterioro de las condiciones de vida y de las políticas públicas en distintos países.