El reciente acuerdo comercial entre la Argentina y los Estados Unidos marca un hito para el sector ganadero al ampliar la cuota de exportación de carne vacuna sin arancel de 20.000 a 100.000 toneladas anuales. Miguel Schiariti, presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), analizó este anuncio con optimismo.
Para Schiariti, la Argentina posee una capacidad de respuesta inmediata ante este nuevo desafío comercial. El empresario explicó que el país produce anualmente unos 3 millones de toneladas de carne y alcanzar el nuevo cupo no es problema. Según su visión, el sector puede cumplir con este compromiso sin necesidad de modificar su esquema productivo actual.
La necesidad de Estados Unidos por la carne argentina
Un punto clave del acuerdo es la complementariedad entre ambos mercados, ya que Estados Unidos tiene una necesidad específica que la Argentina puede cubrir. La industria norteamericana produce carne con un 30% de grasa, pero su legislación prohíbe fabricar hamburguesas que superen el 20% de contenido graso. Por este motivo, los compradores estadounidenses necesitan adquirir carne magra argentina para mezclarla y bajar los niveles de grasa de sus propios productos.

Schiariti recordó que, históricamente, Estados Unidos impuso barreras para-arancelarias, como excusas sanitarias por la aftosa, para protegerse de la fuerte competencia argentina. De hecho, el país debió ganar un juicio ante la Organización Mundial de Comercio para lograr que el mercado norteamericano se abriera nuevamente tras 17 años de restricciones. El acuerdo anterior de 20.000 toneladas resultaba insuficiente, ya que cualquier excedente debía pagar un arancel muy alto del 26,5%.
El regreso a los restaurantes de Estados Unidos y la alternativa a China
El aumento de la cuota también permite que la carne argentina recupere su lugar en restaurantes de primer nivel en los Estados Unidos. Durante casi dos décadas, las restricciones impidieron que el producto llegara a los consumidores más exigentes, pero ahora se abre una oportunidad dorada para el mercado de cortes de alta calidad. Esto representa un doble valor para los productores locales, quienes buscan diversificar sus exportaciones.
Por último, Schiariti señaló que contar con el mercado estadounidense sirve como una alternativa de negociación: si compradores como China no quieren pagar precios justos, los exportadores ahora pueden derivar su mercadería hacia Estados Unidos. Esta previsibilidad fortalece la posición de la industria argentina en el comercio global de alimentos.
