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POLÍTICA

Catamarca salió a decirle a Raúl Jalil: «No a la nueva ley de Glaciares»

 

Este jueves se realizará la votación clave en el Senado sobre el proyecto que rechazan organizaciones antimineras.

 
Raúl Jalil

(Por Diego Nofal).- Acaba de completarse una nueva marcha de la lucha antiminera número 838 contra Raúl Jalil en la localidad de Andalgalá, en Catamarca. Y es que 838 veces el pueblo ha salido a expresarle a los gobernantes que necesita que paren con la minería que destruye los lugares donde viven.

Esa misma gente explica que la actividad ensucia y consume el agua que necesitan para sus frutales y para su subsistencia, una lucha que se repite una y otra vez con pancartas que dicen que el agua vale más que el oro.

No solo lo dicen por decirlo, tienen razón, el agua siempre vale más que cualquier metal precioso, aunque a algunos políticos les cueste entenderlo después de 838 oportunidades para aprender la lección. Los catamarqueños le han dicho a Jalil que no quieren las minas, que prefieren sus pueblos, y que lo único que les ha traído la explotación minera ha sido contaminación y más pobreza para las comunidades cercanas.

Los únicos que se han llevado algún dinero con la minería han sido las mega empresas mineras y los políticos que han amparado todos sus desastres ambientales, esos mismos que luego se sorprenden cuando la gente se cansa y vuelve a las calles. Recordemos que como les decía la última nota, se ha comprobado que Minera La Alumbrera contaminó gravemente el medio ambiente, y aún así nunca recibió condena alguna en Catamarca.

El reciente freno de los tribunales de provincias vecinas a la minería

Tuvieron que ser los tribunales de provincias vecinas los que le pongan un coto al ecocidio de la minera, mientras los jueces locales parece que miraban para otro lado, quizás distraídos contando las regalías que nunca llegaron a la gente. Ochocientas treinta y ocho veces marchando por el agua se van a convertir mañana en 839, cuando el pueblo de Catamarca, particularmente el que vive en zonas mineras, salga a defender ferozmente la Ley de Glaciares, que Jalil apunta rechazar.

Recordemos que hace poco se cumplió un nuevo aniversario de la salvaje represión que recibió el pueblo de Andalgalá por la lucha antiminera, y desde entonces las manifestaciones se han hecho cada vez más populares. Cada vez más seguido se anticipa una férrea resistencia del pueblo catamarqueño, y es normal que así sea, como dicen ellos, el oro no sirve para regar las plantas y mucho menos para dar vida a las futuras generaciones.

La memoria es frágil en los despachos oficiales de Jalil

Ahora el conflicto se renueva porque el gobierno nacional y provincial quieren modificar la ley de glaciares, esa que protege las reservas de agua dulce en las altas cumbres, justo donde las mineras tienen puestos los ojos. Parece que la memoria es frágil en algunos despachos oficiales, porque olvidan que el agua no se negocia, y que los glaciares son las fábricas de agua más importantes que tenemos.

Algo que cualquier ciudadano de Andalgalá entiende mejor que un ministro de minería, y la gente ya se organiza mientras tanto para salir a las calles. Desde la Asamblea El Algarrobo lanzaron un comunicado contundente que no deja lugar a dudas sobre lo que vendrá mañana en las plazas de la provincia.

Qué dice el comunicado de la lucha antiminera

«LA LEY DE GLACIARES NO SE TOCA. Jueves 26 de febrero 11 hrs Plaza 9 de Julio. El Congreso Nacional avanza sobre los derechos sociales y los bienes comunes con una voracidad cruel, mostrando su desprecio por la vida. El Gobierno Nacional le abre las puertas a las empresas multinacionales, y los gobiernos provinciales le ponen alfombra roja para que entren a depredar y saquear los territorios, con esta reforma laboral que pretende dejar al pueblo al borde de la esclavitud, y una reforma de la Ley de Glaciares que destruye y mercantiliza lo más esencial para la vida: el Agua”, señalaron.

“Ya no hay lugar para respuestas tibias, el Municipio debe ejercer su rol y resguardar el Medio Ambiente en todo lo que la Carta Orgánica lo habilita. Mientras los funcionarios judiciales hacen silencio cuando pisotean la Constitución Nacional, nuestras voces se levantan en las calles para dejar claro en Andalgalá NO HAY LICENCIA SOCIAL para sus mentiras», advierten desde El Algarrobo con una claridad que incomoda a más de un funcionario.

Mientras tanto, los empresarios mineros deben estar afilando sus calculadoras para ver cómo sortean esta nueva manifestación, aunque deberían saber que 839 marchas no son casualidad. Es la expresión de un pueblo que ya no traga enterito el cuento del progreso a costa de su salud, y que ha aprendido a desconfiar de las promesas que nunca se cumplen.

El gobernador Jalil tendrá que decidir si sigue escuchando a las corporaciones o atiende a esa multitud que, con carteles y cacerolas, le recuerda que el agua no se negocia. No se negocia con empresas que después se van y dejan pasivos ambientales mientras los pobladores se quedan con las consecuencias, y por ahora la cita es mañana en la Plaza 9 de Julio.

Seguramente allí habrá más humor que resignación, porque los catamarqueños ya demostraron que saben reírse de los gobernantes que creen que 838 veces es un número insuficiente para aprender. Quizás a la número 839 el mensaje termine entrando en algún despacho oficial, aunque sea por el cansancio de contar tanta gente en las calles defendiendo lo que es de todos.