El mercado de la carne vacuna atraviesa un cambio profundo que impacta directamente en el bolsillo de los argentinos. La falta de oferta, producto de la crisis climática de los últimos años, provocó una fuerte suba de precios que ya supera ampliamente a la inflación y anticipa un nuevo escenario para el consumo.
El economista David Miazzo advirtió que el sector atraviesa una “crisis de oferta sin precedentes” que impulsó un aumento cercano al 75% en el último año. Según explicó, el fenómeno responde a la contracción productiva generada por la sequía extrema de 2022 y 2023, que obligó a los productores a liquidar parte de sus rodeos ante la falta de pasto.
Menos hacienda y precios en alza
Con la mejora climática, el sector inició un proceso de retención de animales para recomponer el stock, lo que demora la llegada de hacienda a la faena y mantiene los valores en niveles elevados. “Tenemos un proceso de contracción de oferta, básicamente hay menos carne y esto termina siendo un juego de oferta y demanda”, explicó el especialista.
El analista señaló que la escasez actual es consecuencia directa de la crisis climática pasada. Muchos productores vendieron animales antes de tiempo para sostener sus establecimientos, lo que redujo la capacidad de producción futura. Hoy, en cambio, optan por mantener la hacienda en el campo para que gane peso, lo que estira los plazos.
??“HAY UNA MENOR OFERTA DE CARNE; POR ESO EL AUMENTO DE PRECIOS"@DavidMiazzo, economista, en #CuestionesPendientes con @ignaciomiri pic.twitter.com/DYUZat8IYN
— Splendid AM 990 (@splendidam990) February 21, 2026
Un ciclo ganadero lento
Este proceso implica que la recomposición del stock llevará tiempo. Según estimaciones del sector, el ciclo ganadero demandará entre dos y tres años para recuperar niveles normales de producción, por lo que los precios altos podrían persistir en el mediano plazo.
A esto se suma el contexto internacional, donde la mayor demanda global también presiona los valores. Sin embargo, el especialista remarcó que el techo de las subas está condicionado por el poder adquisitivo local, que limita cuánto pueden convalidar los consumidores.
Pese a la suba, Argentina mantiene su tradición como gran consumidora de proteínas animales, aunque con una canasta más diversificada. El consumo total de carnes alcanzó niveles récord, con el pollo y el cerdo ganando terreno frente a la carne vacuna.
