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POLÍTICA

El plan de Axel Kicillof para liderar el PJ y frenar la interna con Máximo Kirchner

 

El gobernador bonaerense negocia con el sector de La Cámpora para quedarse con el Partido Justicialista de la provincia.

 
Axel Kicillof y Máximo Kirchner

En medio de una fuerte disputa interna, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, parece haber aceptado la propuesta de suceder a Máximo Kirchner como presidente del PJ bonaerense. A pocos días de que venza el plazo para presentar las listas, ambos sectores buscan llegar a un acuerdo para evitar una disputa en la urna. Aunque la intención original de Kicillof era que su vicegobernadora, Verónica Magario, ocupara el cargo, finalmente él mismo tomaría las riendas del partido.

Desde el entorno del gobernador aseguran que la condición principal es que la conducción del PJ acompañe los lineamientos de su gestión. Por su parte, desde el ala K consideran que lo mejor es que sea Kicillof quien asuma para terminar de una vez con las discusiones internas. Sin embargo, todavía queda por resolver cómo se repartirán los lugares en el consejo del partido, donde el sector de kirchnerismo reclama el 50% de los cargos.

El peronismo atraviesa una crisis histórica de identidad

Más allá de los nombres, el peronismo atraviesa una crisis de liderazgo y de identidad. Actualmente, la oposición se encuentra fragmentada y le cuesta construir una narrativa que pueda competir con el gobierno de Javier Milei. Puertas adentro del partido aseguran que la enfermedad de este espacio comenzó con el kirchnerismo.

En este contexto, la figura de Kicillof aparece como la cara más visible del peronismo hacia el 2027, pero se encuentra en una situación complicada. El gobernador está atrapado en el dilema de cómo ser un candidato competitivo a nivel nacional sin romper con La Cámpora, pero también sin quedar limitado únicamente a los votos del conurbano bonaerense. Algunos expertos señalan que, para ganar, el peronismo necesita líderes con ideas nuevas que no asusten al electorado del centro del país.

Un peronismo que busca nuevo rumbo y representación

La disputa actual también incluye el control del Congreso del PJ bonaerense, un organismo que decide con qué otros partidos se pueden hacer alianzas electorales. Mientras los intendentes que apoyan a Kicillof piden más espacio en la estructura, La Cámpora intenta retener su influencia dentro de la organización.

Finalmente, el desafío del peronismo es lograr que esta renovación de autoridades no sea solo un cambio de nombres en una «cáscara vacía». Para volver a ser una opción competitiva, el movimiento deberá resolver sus diferencias económicas e ideológicas. La atención está puesta en el cierre de listas de este domingo, que confirmará si Kicillof se convierte en el nuevo jefe del PJ bonaerense.