Un momento cargado de sentimientos fue el que se vivió en Cuestión de Peso (CDP), el programa que lleva adelante Mario Massaccesi a través de la pantalla de Canal Trece. Fue allí donde contaron lo que está sucediendo con Noelia, una de las exparticipantes más queridas del ciclo.
«Es la nota que no queríamos hacer. Noelia no la está pasando bien desde hace muchos meses, Luisito tampoco, y es un drama que va creciendo. Está internada en el Hospital Posadas y en terapia intensiva. Cada día que él la va a ver ella se despide», comenzó diciendo el conductor al presentar a Luisito Zerda, la pareja de Noelia, quien enfrentó un bypass gástrico.
“Ella vio que yo estaba bien, porque me operé también y a los 15 días ya estaba laburando. Le quedó el cuerpo deteriorado. Como una pasa de uva. Como que se apagó. Trato de estar entero, de no llorar adelante de ella. Lloro en la ducha, solo. Habrá estado uno o dos meses en mi casa y después todo lo otro internada, yendo y viniendo», dijo entre lágrimas.
«La operaron del bypass, que se llama Bagua. A la semana recayó y desde ese día no se levantó más. Me decía que sentía un dolor al costado y como que algo le apretaba el pecho. Y fuego. Fuimos vamos al médico y la dejaron internada porque tenía unas úlceras en el estómago nuevo. Noelia no toleraba la comida, la despedía. Y también empezó a salivar. Después empezaron de vuelta los dolores del pecho y retorcijones en la boca del estómago», sostuvo Luis Zerda.
Delante de Mario Massaccesi dio más detalles. «Una de las opciones que se barajaba era volverle el estómago a su anatomía, porque podría haber pasado que ella estaba rechazando el bypass. Finalmente le hicieron una operación, pero para levantarle el estómago. Con eso pararon la saliva. Pero ella seguía con los dolores», afirmó.
«Ayer como que caí de la realidad donde estaba. La miré de atrás y estaba toda lastimada. Tiene todo su cuerpo lastimado. En la espalda, en el pecho. Yo sigo teniendo fe. Sigo confiando en los médicos. Sigo creyendo que ella se va a poner bien. Pero ayer caí de la realidad que estaba. Son irreproducibles las palabras que me dice. Cada vez que voy, ella se despide. Me dice: ‘Luis, ya estoy cansada. Cansada de que me pinchen y de que me metan medicamentos», sentenció con mucho dolor.
