Estados Unidos ha iniciado un importante movimiento de tropas y naves de guerra hacia el Medio Oriente. Esta maniobra busca presionar a Irán antes de las conversaciones diplomáticas programadas para esta semana en Ginebra. Según diversas fuentes, Washington quiere demostrar que tiene diversas formas de ataque si las negociaciones sobre el programa nuclear fracasan.
El despliegue incluye el envío de portaaviones como el USS Gerald Ford y aviones de combate F-15 que ya se encuentran en Jordania. Se han detectado más de 250 vuelos de carga que transportan equipos militares a bases en Bahrein y Arabia Saudita. Estos barcos y aviones están armados con misiles de largo alcance diseñados para atacar objetivos estratégicos dentro del territorio iraní.
El presidente Donald Trump ha lanzado fuertes advertencias durante las últimas semanas sobre posibles acciones de fuerza. El líder estadounidense señaló que, si las charlas no tienen éxito, las consecuencias para el gobierno de Teherán serán muy graves. «Si no lo logran, será un muy mal día para Irán», declaró el mandatario al referirse a la importancia del encuentro en Suiza.
Por otro lado, el secretario de Estado, Marco Rubio, comentó que un acuerdo será difícil para las ideas extremas de quienes gobiernan Irán. La inteligencia de Estados Unidos también teme que la caída de un régimen actual provoque un vacío de poder peligroso. Actualmente, «nadie sabe» quién tomaría el control del país si el gobierno actual llegara a colapsar.

El conflicto por el uranio y la paz regional
La discusión central de las próximas reuniones será el enriquecimiento de uranio, actividad que Washington desea prohibir por completo. Sin embargo, el gobierno iraní afirma que seguir con estos trabajos es su derecho, lo que complica llegar a un punto medio. Mientras tanto, la mayoría de los países de la región piden dar más tiempo a la diplomacia para evitar un desastre.
Israel es el único aliado regional que ha presionado activamente para que Estados Unidos realice un ataque militar. Se analiza la posibilidad de que ambos ejércitos realicen operaciones conjuntas contra las instalaciones de la Guardia Revolucionaria. El objetivo de estas misiones sería destruir sitios militares y nucleares claves antes de que sea demasiado tarde.
Irán no se ha quedado atrás y respondió realizando maniobras militares por tierra, mar y aire justo antes de las charlas. Los jefes de sus fuerzas armadas advirtieron que están preparados para dar «lecciones duras» a cualquier país que intente agredirlos.
El mundo espera que las charlas en Suiza, lideradas por representantes de confianza de Trump, logren bajar la tensión. Aunque se podrían ofrecer tratos comerciales de gas y petróleo para evitar la guerra, el gran despliegue militar indica que la paciencia es limitada. La reunión programada determinará si la región avanza hacia la paz o hacia un enfrentamiento.
