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ESPECTÁCULO

Fácil, cremosa y rendidora: La tarta de frutillas sin horno de Jimena Monteverde que todos quieren probar

 

Una torta de frutillas sin horno ideal para una merienda inolvidable.

 
Jimena Monteverde

Jimena Monteverde volvió a marcar tendencia con una receta que combina simpleza y resultado impactante. Una tarta de frutillas sin horno, perfecta para quienes buscan algo rico, fresco y fácil de hacer en casa. En su espacio La Cocina Rebelde, la cocinera explicó el paso a paso y compartió tips fundamentales para que la textura quede impecable.

Paso a paso, la receta de Jimena Monteverde

Para preparar esta torta en un molde de 26 centímetros se necesitan dos paquetes de galletitas procesadas, 100 gramos de manteca derretida y dos cucharadas de dulce de leche repostero, que serán la base crocante y sabrosa del postre. Para el relleno, la receta lleva 300 gramos de crema de leche y cuatro cucharadas de azúcar, además de dulce de leche repostero extra para sumar una capa generosa que aporte más intensidad. En la cobertura no pueden faltar 350 gramos de frutillas frescas, un sobre de gelatina de frutilla, una taza de agua hirviendo y media cubetera de hielo para lograr el brillo perfecto.

El primer paso es procesar las galletitas hasta que queden bien finas y mezclarlas con la manteca derretida y el dulce de leche. Ese agregado, según Monteverde, no solo suma sabor sino que ayuda a que la base quede firme y compacta. La preparación se distribuye en un molde desmontable, presionando bien contra el fondo, y se lleva a la heladera para que tome consistencia.

Mientras enfría, se bate la crema con el azúcar hasta que esté firme. Luego se retira la base y se cubre con una capa de dulce de leche. Por último se agrega la crema batida y se acomodan las frutillas por encima.

Para terminar, se prepara la gelatina con el agua hirviendo, se incorporan los hielos para enfriarla rápidamente y, cuando estén derretidos, se vierte con cuidado sobre la tarta. Finalmente, vuelve a la heladera hasta que quede bien firme. El resultado es una tarta de frutillas cremosa, fresca y con una base crocante irresistible. Una receta simple, sin horno y con sello casero que promete convertirse en favorita.