Darío Lopérfido, figura central de la gestión cultural argentina en las últimas décadas, falleció este viernes a los 61 años a raíz de una Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa cuyo diagnóstico había decidido comunicar personalmente y que en los últimos meses se agravó de manera acelerada.
A lo largo de su trayectoria, Lopérfido combinó periodismo, administración cultural y participación política. Durante la presidencia de Fernando de la Rúa se desempeñó como secretario de Cultura de la Nación y posteriormente asumió como secretario de Medios de Comunicación. Años más tarde integró el equipo de gestión de Mauricio Macri en la Ciudad de Buenos Aires, donde ocupó, entre otros cargos, el Ministerio de Cultura porteño.
Uno de los períodos más expuestos de su carrera fue su paso por el Teatro Colón, donde ejerció como director general. Allí promovió coproducciones con instituciones internacionales y avanzó en una reorganización administrativa que, de acuerdo con su mirada, fortaleció la programación y la proyección exterior del teatro. Esa etapa también estuvo atravesada por tensiones sindicales y controversias por decisiones de gestión.
El mensaje de Dario Lopérfido sobre su enfermedad
Con el avance de su enfermedad, Darío Lopérfido compartió en el sitio Seúl cómo es convivir con ELA y los problemas que generó en su vida. «Tener ELA es una mie*rda. No por la posibilidad de morir, que me tiene sin cuidado. La vejez me resulta odiosa; morir sin atravesar esa catástrofe humana, en cambio, me parece un alivio», reconoció.
«El problema de la ELA es que es una enfermedad sin épica. Un buen cáncer te da todo un tiempo con tratamientos espantosos durante el que podés aparecer pelado y decir ‘yo le voy a ganar al cáncer’. En la mayoría de los casos, el pelado se muere. Pero le deja un legado a su familia: que pueden decir ‘cómo la peleó’», graficó sobre esta enfermedad neurodegenerativa.
