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ESPECTÁCULO

Fue un participante muy querido en Cuestión de peso y hoy vende comida al paso para salir adelante

 

Se trata de una historia de vida conmovedora.

 
Marina

Luisito Cerda fue uno de esos participantes que dejaron huella en Cuestión de Peso. Ingresó en 2009 y, con esfuerzo y constancia, logró bajar más de 100 kilos, convirtiéndose en uno de los más queridos por el público. Su historia impactó porque siempre se mostró tal cual era, sin exagerar logros ni esconder lo difícil que fue cambiar hábitos que lo acompañaron durante años.

Hoy su vida es otra, lejos de los estudios de televisión y mucho más cerca de la rutina diaria. En Villa Luzuriaga, en la esquina de avenida Cristianía y Algarrobo, Luisito tiene un puesto de comidas al paso donde trabaja todos los días. Allí prepara panchos, hamburguesas y papas fritas, mientras charla con los clientes y se gana el mango con esfuerzo, como cualquier laburante del barrio.

Cuando Mario Massaccesi se acercó a visitarlo en Cuestión de Peso, Luisito mostró una faceta muy real de su presente. Aunque pasa horas cocinando comida tentadora, aseguró que aprendió a cuidarse. No desde la prohibición extrema, sino desde la organización y la conciencia. “Trato de traerme la comida. Me traigo la ensalada, la pechuguita, a veces traigo la comida cruda y la cocino en la plancha”, contó mientras seguía atendiendo.

Lejos de mostrarse como alguien que ya superó todo, Luisito fue sincero: el cuidado es diario y constante. Por eso destacó la importancia del acompañamiento profesional. En ese contexto, también habló del vínculo que mantiene con su nutricionista y con el doctor Spadafora, a quienes considera fundamentales para sostener el equilibrio que tanto le costó conseguir casi una década después de ingresar al popular certamen.