No hay dudas de que LAM, el ciclo conducido por Ángel de Brito para América TV, es uno de los programas más vistos de la pantalla chica. No solo sorprenden semana a semana con todas las primicias más impactantes del mundo del espectáculo, sino que además cuentan con invaluables invitados.
En esta oportunidad contaron con la presencia en vivo de Rocío Marengo, que presentó a su bebito ante las cámaras. La mediática se mostró profundamente emocionada, y es que si bien siempre fue su sueño convertirse en madre, a sus 45 años atravesó un arduo camino para lograr quedar embarazada.
Pero ese proceso también lo pudo atravesar gracias a una gran compañía, Gustavo Fort, que llegó a su vida en medio de un momento de total incertidumbre. El empresario no solo se volvió el hombre de su vida, sino su gran compañero frente a un tratamiento que la obligó a poner su cuerpo y alma.
En conversación con el equipo de LAM, Rocío Marengo habló de cómo llegó a este momento y qué cambios debió hacer en su vida para poder convertirse en madre. “Estaba realizada como mujer con mi laburo. A mí me da mucho orgullo mirar para atrás. El novio lo tenía acá, trabajaba allá; tenía novio allá, trabajaba acá… o sea, nunca aposté al amor”, comenzó.
Pese a que al principio Rocío Marengo creyó que su proyecto de ser madre iba a tener que realizarse sin un acompañante al lado, pronto conoció a Gustavo Fort. “Hoy estoy con la persona que quiero estar. Cuando senté cabeza dije: ‘Okay, me la juego porque se me pasa el tren’. En un momento con Edu se me había puesto peluda la cosa. Había pensado en tenerlo sola, porque yo quería ser mamá”, contó.
«Yo quería mi bebé… pero hoy digo: ‘Qué bueno que fue con Edu, qué lindo compartir esto y qué bueno que él no se lo perdió’. Eduardo está está feliz, se sacó veinte años de encima», cerró una muy emocionada Rocío Marengo, que hoy en día atraviesa uno de los momenos más felices de su vida.

