El ataque de la Selección Argentina empieza a mostrar señales de renovación y debate interno de cara al Mundial 2026. Con los nombres de peso ya consolidados, el foco empieza a correrse hacia quiénes pueden transformarse en alternativas reales, un terreno donde Lionel Scaloni suele observar con atención quirúrgica.
En ese contexto aparece con fuerza Santiago Castro, cuyo presente en el fútbol italiano no pasa desapercibido. Goles, continuidad y adaptación rápida a un torneo exigente como la Serie A lo colocan en una posición interesante dentro del radar del cuerpo técnico. Más allá de los números, su crecimiento futbolístico empieza a instalar una pregunta concreta: ¿puede convertirse en una alternativa más confiable que otros delanteros que hoy pelean por un lugar secundario?
Castro ofrece un perfil distinto. Potencia física, movilidad constante y capacidad para jugar de espaldas al arco lo vuelven funcional a diferentes esquemas. A diferencia de otros atacantes, puede convivir con un delantero fijo o adaptarse a un rol más dinámico, algo que Scaloni suele valorar al momento de armar convocatorias versátiles para competencias largas como un Mundial.
El debate se profundiza al proyectar su futuro inmediato. Un posible traspaso a un club de mayor peso en Europa podría acelerar su instalación definitiva en la discusión. Jugar copas internacionales, enfrentar defensas de elite y sostener rendimiento bajo presión son factores que pesan fuerte cuando se trata de competir por un lugar en una lista mundialista.
Scaloni analiza a Santi Castro: Presente, proyección y una pelea abierta en ataque
Santi Castro todavía no es una fija, pero ya dejó de ser una sorpresa. Su evolución invita a pensar que el ataque argentino no solo tiene nombres consagrados, sino también variantes emergentes que pueden enriquecer la competencia interna. De sostener este nivel y dar un nuevo salto de calidad, su nombre podría convertirse en habitual dentro de las convocatorias rumbo a 2026.
