El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, elevó el tono político y marcó diferencias con la gestión bonaerense al asegurar que no permitirá que la Ciudad de Buenos Aires “se transforme en lo peor del conurbano”, en una clara referencia al gobernador Axel Kicillof. Sus declaraciones se dieron en una entrevista radial donde puso el foco en el orden y el cumplimiento de la ley.
En diálogo con Radio Rivadavia, el mandatario porteño sostuvo que su principal objetivo es “recuperar una ciudad normal”, basada en reglas claras y convivencia urbana. En ese marco, remarcó que uno de los ejes de su gestión es que los vecinos de CABA respeten la ley, desde las normas básicas hasta los conflictos más complejos vinculados a la ocupación ilegal de inmuebles.
Orden, convivencia y presencia del Estado
Macri fue enfático al describir el modelo de ciudad que busca consolidar y apeló a ejemplos cotidianos para explicar su postura. “No es el estilo de vida que queremos los porteños”, afirmó, al tiempo que reclamó orden, respeto y presencia del Estado como pilares centrales de su administración.

En la misma línea, advirtió sobre la naturalización del deterioro urbano y sostuvo que su desafío es frenar el empeoramiento progresivo de la convivencia. “Esta ciudad es maravillosa y necesita decisión política para sostener el orden”, expresó, al remarcar que sin intervención estatal el espacio público se degrada.
Desalojos, críticas al pasado y un cambio de rumbo
Uno de los puntos centrales de su discurso fue la política de desalojos. El jefe de Gobierno destacó que su administración ya concretó 570 recuperaciones de propiedades, una problemática que, según explicó, estuvo invisibilizada durante años. “Las leyes siempre fueron las mismas, lo que cambió fueron las decisiones políticas”, subrayó.
Además, aseguró que la devolución de esos inmuebles representa más de 300 millones de dólares restituidos a propietarios, en su mayoría familias de clase media. En ese sentido, cuestionó las gestiones anteriores, especialmente la política de urbanización y hábitat, al considerar que se invirtieron sumas millonarias sin resultados concretos.
Para cerrar, Macri vinculó las usurpaciones con fenómenos delictivos y sociales más amplios, como el narcomenudeo, la trata de personas y la inseguridad barrial. “Recuperar los inmuebles es también recuperar la tranquilidad de los barrios”, concluyó, al reafirmar su compromiso de restablecer el orden y el respeto por la ley en la Ciudad.
