River atraviesa horas complicadas y Marcelo Gallardo no consigue cambiar la tendencia. Tras un 2025 cargado de frustraciones, el equipo sigue sin hallar respuestas en el Torneo Apertura. La reciente caída frente a Vélez profundizó las dudas y dejó el futuro del entrenador en el aire.
Bajo ese panorama, River atraviesa un inicio de 2026 para el olvido. Lo que comenzó con ilusión se volvió en una racha negativa que parece no tener fin. Todo, marcado por una «maldición» estadística que tiene a Gallardo y a los hinchas sumidos en la preocupación. Tras la reciente derrota en Liniers, el «Millonario» no solo profundizó su crisis de resultados, sino que confirmó una tendencia casi inexplicable. Sufre el gol de un exjugador por tercer partido consecutivo.
La tendencia que azota a River
La pesadilla en el Estadio José Amalfitani comenzó temprano. Apenas a los seis minutos de juego, Manuel Lanzini, quien vistió la camiseta de River en dos etapas y ganó cuatro títulos con el club, venció la resistencia de Franco Armani. Así, comenzó a sentenciar el encuentro.
Esta nueva aplicación de la «ley del ex» se suma a una secuencia de terror para la defensa de River. En la cuarta fecha fue Tiago Serrago quien anotó para la goleada de Tigre en el Monumental, y pocos días después, Hernán López Muñoz se convirtió en el verdugo para darle el triunfo a Argentinos Juniors.
Sin embargo, los problemas para el equipo de Gallardo no terminan en el marcador. La enfermería de River está al límite, sumando bajas sensibles en momentos clave del partido contra el «Fortín». La joya ecuatoriana Kendry Páez solo pudo disputar 25 minutos antes de retirarse con un fuerte dolor en el hombro, mientras que Juanfer Quintero y el propio Franco Armani (reemplazado en el entretiempo) también encendieron las alarmas por diversas molestias físicas.
Con este panorama, River acumula tres derrotas al hilo en el Torneo Apertura y ya suma cuatro encuentros sin conocer la victoria. La falta de respuestas futbolísticas, sumada a una racha de lesiones que parece ensañarse con sus figuras, obliga al «Muñeco» a buscar soluciones urgentes.