La jefa de senadores de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, defendió con firmeza el proyecto de modernización laboral en el Congreso. Según la legisladora, uno de los objetivos principales del Gobierno es que «los derechos de los trabajadores no sean propiedad de una casta». Bullrich destacó que la gestión de Javier Milei busca crear condiciones para la inversión y el trabajo, en lugar de seguir apostando a los planes sociales.
Para la senadora, la realidad actual muestra un mercado laboral destruido debido a visiones que atrasan décadas. Durante su discurso, señaló que el país lleva 15 años sin crecer y que esta ley enviará señales claras para revertir esa situación. Afirmó que los trabajadores hoy piden más libertad y previsibilidad para las empresas.
Bullrich celebró que la gente no apoye marchas
Bullrich fue muy dura al criticar el sistema de planes sociales de los últimos años, calificándolo como una forma de tener a la gente «como ganado». Aseguró que los planes son la forma más precarizada de trabajo porque no ofrecen jubilación ni seguro contra riesgos de trabajo.
“Esta es la primera oportunidad que no podemos perder. No podemos volver a los planes que defendieron tantos años. ¿Hay algo más precarizado que un plan social?”, lanzó para reafirmar su postura.
Asimismo, la senadora celebró que la gente haya dejado de asistir a las protestas masivas en el centro de la ciudad. Explicó que, al terminar con la intermediación, las personas se dieron cuenta de que estaban siendo explotadas. Bullrich afirmó textualmente que los ciudadanos «se liberaron y los mandaron a la mierda» a quienes se aprovechaban de sus necesidades.
También remarcó que ahora la gente prefiere quedarse en su casa haciendo su vida y enviando a sus hijos a la escuela. Según la legisladora, los únicos que siguen asistiendo a las marchas son grupos específicos del kirchnerismo y la izquierda, mientras que el resto de la sociedad decidió salir de esa «esclavitud».
Una ley para terminar con la «estafa moral» de la informalidad
En otro tramo de su defensa, Bullrich calificó como una «estafa moral» el hecho de que gobiernos anteriores hayan enviado a miles de personas a la informalidad en nombre de los trabajadores. Desmintió el discurso tradicional que sostiene que una mayor rigidez en las leyes significa mayor protección. Para ella, esa idea es una «mentira» que solo ha generado más juicios y menos oportunidades.
La legisladora oficialista insistió en que el mundo ha cambiado y que en otros países los paros generales ya no existen como un «juego permanente» de los dirigentes. Sostuvo que la nueva ley busca corregir los errores del pasado para darle previsibilidad tanto a quienes dan empleo como a quienes lo buscan.
Finalmente, Bullrich reafirmó que la mejor política social no es un plan, sino generar las condiciones para que exista inversión real. Concluyó que la reforma laboral es una oportunidad que Argentina no puede perder para volver a crecer de manera sostenida y con un sistema que respete la libertad de los ciudadanos.
