El regreso de Gran Hermano a la pantalla de Telefe tuvo un impacto inmediato. La sorpresa mayor fue que la primera en cruzar la puerta de la casa más famosa del país fue Andrea del Boca, quien aceptó el desafío de convivir con otras 17 personas en un reality que promete tensión y exposición constante. Sin embargo, en menos de 12 horas de encierro, la actriz mostró su costado más vulnerable y terminó llorando en la habitación.
El video de Andrea del Boca en Gran Hermano
Antes de ingresar, Andrea había contado que dejaba afuera a su hija Anna Chiara, a su mamá y a su mascota. Para sentirse acompañada, entró con un almohadón estampado con la cara de su hija y de su perro, a modo de amuleto. Ese objeto fue protagonista de una de las primeras escenas más sensibles del ciclo.
Sentada en la cama, con las piernas cruzadas y el almohadón apoyado frente a ella, la actriz comenzó un monólogo cargado de emoción. Entre lágrimas, habló como si estuviera dirigiéndose a su hija y a sus afectos más cercanos: “Sabés que siempre estoy, siempre estoy de tu lado. Te amo siempre”. Luego evocó a su padre y a familiares fallecidos, asegurando que los sentía presentes y que imaginaba que la estaban “viendo desde arriba como una obra”.
Andrea del Boca fue llamada el viernes luego de la filtración de participantes, ya había negociado antes, todos ganan $400.000 al mes, ella gana 6 millones!
— Poirot (@Argenpoirot) February 25, 2026
Recibe visitas de familiares, tiene que generar contenido y sigue por un tiempo largo pic.twitter.com/Tc8N7N9sCO
La escena no tardó en viralizarse. En X e Instagram, el fragmento circuló con miles de reproducciones y comentarios. Las opiniones estuvieron divididas: mientras algunos usuarios empatizaron con la dificultad del encierro y el peso de la distancia, otros pusieron en duda la autenticidad del momento y sugirieron que, por su extensa trayectoria actoral, podría tratarse de una estrategia para conectar con el público desde el inicio.
El debate expuso una vez más cómo cada gesto dentro de la casa es analizado al detalle. En un formato donde la emocionalidad es parte del juego, la línea entre espontaneidad y estrategia suele ser difusa.
Lo cierto es que la convivencia recién comienza y ya dejó su primera escena fuerte. Andrea del Boca, con su historia y experiencia, quedó en el centro de la conversación digital. En Gran Hermano, la exposición es total y la reacción del público, inmediata.
