La gala de este domingo de MasterChef Celebrity dejó uno de los momentos más emotivos de la temporada. En una noche marcada por la tensión, los nervios y decisiones clave, Miguel Ángel Rodríguez se convirtió en el último eliminado del certamen, tras una prueba compleja que lo puso en dificultades desde el comienzo y terminó sellando su salida.
La consigna no era sencilla. Cocinar centolla, una materia prima delicada que exige técnica, precisión y respeto por los tiempos. El actor decidió presentarla en un risotto, una elección ambiciosa que rápidamente comenzó a complicarse. Desde los primeros minutos, Miguel Ángel mostró problemas en la ejecución y, sobre el final, incluso necesitó la ayuda de La Joaqui para poder emplatar dentro del tiempo reglamentario, un indicio de que el resultado no estaba a la altura de la instancia.
Cómo fue la última gala de MasterChef Celebrity
Durante la degustación, el jurado fue contundente. Donato De Santis fue el primero en marcar el principal error: la centolla estaba pasada de cocción y había perdido protagonismo. “La centolla no está en este risotto”, sentenció, dejando en claro que el ingrediente estrella se había diluido tanto en sabor como en textura. Además, señaló un desbalance en el caldo, donde el gusto a apio predominaba por sobre el resto.
Damián Betular sumó que ese mismo problema ya había sido advertido en pruebas anteriores y explicó otro punto técnico clave: la centolla no debe hervirse a borbotones, sino a fuego suave, para preservar su identidad. Germán Martitegui, fiel a su estilo, fue todavía más lapidario y comparó el resultado con una imitación. “Esto está casi en el nivel de kanikama”, lanzó, una frase que resonó fuerte en el estudio.
Cuando Wanda Nara anunció el nombre del eliminado, el silencio fue total. “La sorpresa que nos llevamos todos, que se vaya Miguel, es terrible”, expresó Susana Roccasalvo, reflejando el impacto de la decisión. Sus compañeros destacaron no solo su esfuerzo en la cocina, sino su rol humano dentro del grupo. Betular lo resumió con emoción: “En un equipo siempre hace falta alguien como Miguel Ángel, el que levanta el ánimo”.
En su despedida, el actor agradeció al jurado, a la producción y a sus compañeros, y cerró con una frase que definió su paso por el programa: “Un día sin risa es un día perdido”. Entre aplausos y lágrimas, dejó el delantal y se fue como uno de los participantes más queridos de la edición, demostrando que en MasterChef Celebrity no solo se evalúan platos, sino también el corazón.
