Después de casi dos meses sin actividad, Neymar volvió a sumar minutos con Santos en el Torneo Paulista. En su reaparición jugó 45 minutos y aportó una asistencia frente a Velo Clube, aunque no pudo evitar la posterior eliminación ante Novorizontino, que dejó al Peixe fuera de competencia antes de lo esperado.
Sin embargo, su regreso no alcanzó para convencer a Carlo Ancelotti, quien ya habría definido un movimiento clave pensando en el futuro inmediato de la Selección de Brasil.
La determinación que cambia el panorama
Según informó ESPN Brasil, el entrenador italiano no incluirá al ’10’ en la lista para la Fecha FIFA de marzo, en la que la Canarinha enfrentará a Francia y Croacia. Se trata de la última ventana internacional antes de entrar en la recta final hacia el Mundial 2026.
La decisión implica que Neymar no volverá a tener minutos oficiales con la selección antes de la Copa del Mundo. Si quiere integrar la nómina definitiva de 26 convocados, deberá demostrar su nivel exclusivamente con su club entre marzo y mayo.
Lejos de ser un castigo, la medida formaría parte de un plan previamente trazado por el cuerpo técnico.
El plan de Ancelotti rumbo a 2026
El mismo medio brasileño detalló que Ancelotti nunca tuvo previsto citarlo en esta convocatoria. “La expectativa era que el delantero regresara gradualmente en febrero, recuperara el ritmo tras la lesión y mejorara con el Santos antes de ser convocado a la selección nacional”, explicaron desde Brasil.
Además, dentro del staff entienden que el encaje futbolístico de Neymar “no está en debate”, por lo que no consideran necesario evaluarlo junto al resto del plantel en este tramo. La revisión definitiva se hará en mayo, cuando se determine si está en condiciones físicas óptimas para afrontar el Mundial.
Hasta entonces, el ex Barcelona y PSG tendrá por delante el Brasileirao y la Copa Sudamericana para recuperar continuidad y demostrar que puede llegar en plenitud.
La cuenta regresiva ya empezó y la decisión final dependerá de su rendimiento en estos meses decisivos. El mensaje de Ancelotti fue claro: el talento no alcanza sin ritmo competitivo.
