Después de unas vacaciones soñadas junto a su esposa, Sergio Lapegüe regresó a la Argentina para nuevamente ponerse al frente los programas que llevará adelante este 2026 en América TV y A24. En medio de este momento especial, dejó una profunda reflexión delante de sus seguidores.
«Cada día es una vida entera. En solo 24 horas amanecés y, de alguna manera, nacés. El sol avanza, vos vas creciendo, vas decidiendo. Uno decide mientras camina: luchás, te peleás, te amigás. La vida sucede en movimiento. Y cuando llega la noche, es como si uno muriera simbólicamente, ¿viste? Suena fuerte decirlo. Pero es así. ¿Quién sabe si al otro día se va a despertar? Nadie. ¿Qué garantía tenemos de que mañana vamos a volver a estar acá? Y aun así, muchas veces esperamos el momento perfecto. Pero el único momento que existe es este. Este es el momento perfecto. Ahora», comenzó diciendo.
«Por eso no tenemos que subestimar un día solo porque parece corto. Un solo día bien vivido puede contener más sentido que años vividos en automático. En la rutina. En hacer todos los días lo mismo, pensando que “ya va a venir lo bueno”, mientras vos seguís repitiendo exactamente lo mismo, día tras día, sin darte cuenta. A veces pensamos que la vida es una gran obra por estrenar. Pero en realidad, la vida es todos los días una serie de actos que duran 24 horas. Nada más y nada menos. Por eso digo: no dejemos palabras por decir, ni gestos por dar, ni perdones por pedir. No acumulemos amor. Demos amor todos los días», apuntó Sergio Lapegüe.
Inmediatamente, decidió ir por más. «Porque mañana es una hipótesis. ¿Qué sé yo? No sabemos. Hoy es el hecho. Hoy está pasando. El presente es el momento. Séneca decía que la vida no es corta, sino que es malgastada. Y tiene razón. Uno malgasta la vida haciendo cosas estúpidas, perdiendo tiempo en lo que no importa, y después se arrepiente. ¿No? Por eso hoy no es un trámite. Hoy no es algo que hay que atravesar para llegar a otra cosa. Hoy es la vida. No te sientas en deuda con el tiempo. Disfrutalo ahora. Es hoy. Viví. Sentí. Abrazá. Besá. Decí ‘te quiero’ ahora, no mañana. Porque mañana sí que es una hipótesis. ¿Qué sabés?», se preguntó.
«Apurate, dale. El tiempo es tuyo. Ahora, pensá en esto: ¿viste qué feo que es un pedazo de carbón? Negro, sucio, mancha. Ese carbón se sentía inútil. ‘Yo no valgo nada’, pensaba. Miraba a los diamantes que brillaban y quería ser como ellos. Un día, una roca lo vio tan apagado que le dijo: ‘Mirá que ellos también fueron carbón. Esos diamantes que brillan hoy fueron carbón. Lo único que hicieron fue soportar el tiempo, la presión, la erosión. Y con el tiempo, se transformaron’. Por eso les digo, amigos queridos: el sufrimiento produce perseverancia. La perseverancia, entereza de carácter. Y la entereza de carácter termina siendo esperanza», expuso.
«Cada desafío y cada presión no son un castigo. Tenemos que dejar de verlos así. Son el taller donde se va moldeando lo mejor que hay dentro nuestro. Ahí se esculpe la fuerza de voluntad. Lo que hoy pesa y duele es el impulso que después transforma lo ordinario en extraordinario. Lo frágil en valioso. Lo débil en fuerte. Como el carbón que, con el tiempo, termina convirtiéndose en diamante. Cada prueba de la vida deja una marca de fuerza y de brillo que solo el tiempo va revelando. Nada es fácil», reveló el conductor.
«Todos nos vamos construyendo. Cada vez que nos caemos, tenemos que levantarnos. Cada vez que tropezamos, tiene que servir como experiencia para mejorar y no volver a caer en el mismo lugar. Es la fuerza de voluntad la que logra transformar el dolor en crecimiento. Por eso, no bajen los brazos cuando algo sale mal. No abandonen ese ímpetu, ese espíritu. Cuando algo no sale, también hay aprendizaje. Para que el próximo paso sea mejor y las cosas empiecen a salir bien. No dejen de luchar nunca. Nunca se rindan», sentenció Sergio Lapegüe.

