La familia de Yanina Latorre volvió a quedar en el centro de la escena. La panelista, siempre filosa y frontal, atravesó en 2017 uno de los capítulos más duros de su vida cuando estalló la infidelidad de Diego Latorre con Natacha Jaitt. Pero esta vez fue su hija, Lola Latorre, quien puso en palabras el impacto real que tuvo aquella bomba mediática puertas adentro, dejando al descubierto una verdad que, según contó, la marcó para siempre.
Invitada a “Entrevista Rosa” con la Tía Sebi, la hija de Yanina Latorre se animó a revivir ese momento que sacudió a su familia cuando ella apenas era una adolescente. «Fue horrible. No se estaba hablando de cómo pensaban los hijos si no de qué hacían en la intimidad», lanzó sin filtro.
La hija de la influencer dejó en claro que el escándalo no solo fue televisivo, sino profundamente personal. Mientras los programas debatían detalles escabrosos, ella y su hermano intentaban entender qué estaba pasando. “Una adolescente normal que no tiene a los papás famosos no sé si se entera de la manera en la que yo me enteré en ese momento. No sé si lo vivís con tanta exposición”, reflexionó.
Más adelante, la hija de Diego y Yanina Latorre detalló la escena que todavía le duele. “El primer mensaje que recibí fue de una amiga que se puso a disposición de lo que necesita, cuando lo leí, prendí la tele y estaba en todos los canales de televisión”, detalló.
Un momento difícil para la familia de Yanina Latorre
Lejos del show al que acostumbran Yanina Latorre y su esposo, la realidad fue otra para la joven. “Fue un momento re difícil porque yo era muy chica y mi hermano era muy chico, tenía 14 años. Yo me hacía muy cargo de él. Sentía que la gente iba a hablar de mí”, confesó, evidenciando el peso social que cargó sobre sus hombros por una situación que no le pertenecía.
Con el tiempo, Lola entendió que la única manera de atravesar el dolor era enfrentarlo con Yanina Latorre y su papá. «Lo que más me sirvió fue hablarlo con ellos. Normalizarlo en mi grupo de amigas, contarles desde la vulnerabilidad lo que me estaba pasando para no sentirme juzgada», explicó.
“Fue un tiempo en el que me costaba en la diaria, mirarlo a los ojos y hacer como si estuviese todo bien porque tenía esa espina. Lo que más me sirvió fue hablar con él. Pude sanar el vínculo», sentenció.
