La gala de última chance de la semana 16 de MasterChef Celebrity dejó una de las noches más tensas para el Chino Leunis. Lo que empezó como una oportunidad para asegurarse un lugar en el balcón terminó convirtiéndose en un verdadero punto de quiebre, marcado por una frase lapidaria de Germán Martitegui que, con el correr de los minutos, pareció hacerse realidad.
La velada arrancó con un mini desafío inesperado: los participantes debieron preparar tragos tiki en recipientes inspirados en Mar del Plata. En esa instancia compitieron La Joaqui, el “Turco” Hunsaín, Susana Roccasalvo, Marixa Balli y el propio Leunis. La Joaqui se impuso y obtuvo un beneficio clave para el reto principal, una ventaja que más tarde condicionaría el juego del resto.
La mala noche del Chino Leunis
El desafío central giró en torno a la clásica caja misteriosa, aunque con una vuelta de tuerca. Cada participante tenía doce ingredientes, pero su compañero de estación podía quitarle seis. La Joaqui, gracias a su beneficio, solo podía perder cuatro. En medio de decisiones estratégicas y algo de malicia, varios optaron por quitar proteínas, el insumo más valioso. Leunis, curiosamente, logró conservar carne, lo que en principio parecía una ventaja.
Sin embargo, ese “beneficio” se volvió un problema. El conductor eligió preparar una milanesa de bife de chorizo con puré de cabutia y mayonesa de morrón, una apuesta clásica pero arriesgada en una instancia tan avanzada del certamen. Durante la cocción, los nervios se apoderaron de la estación: el puré quedó excesivamente salado y la frustración fue evidente.
Fue entonces cuando Donato De Santis intervino con un consejo de último momento: usar el puré como base para disimular el exceso de sal. Leunis siguió la sugerencia, pero llegó al jurado con pocas expectativas. “Hoy no estoy honrando a mis maestros ni mi recorrido en el programa”, reconoció, visiblemente golpeado.
Finalmente, el Chino Leunis no logró salvarse y quedó en placa junto a Andy Chango, Susana Roccasalvo, La Joaqui, Marixa Balli y Miguel Ángel Rodríguez. Una noche marcada por errores, presión y una premonición que terminó cumpliéndose frente a las cámaras.
