Connect with us

Hola, qué estás buscando?

RIVER PLATE

Silbidos y ruptura interna: la verdadera razón por la que Gallardo se fue de River

 

El vestuario quedó expuesto.

 
Gallardo

El triunfo 3-1 ante Banfield en el Monumental fue apenas la fachada de una despedida cargada de tensión. Marcelo Gallardo dejó de ser el entrenador de River en un clima atravesado por la emoción, pero también por silbidos, reproches y una fractura interna que ya no se podía disimular.

Antes incluso del inicio del partido, parte de las tribunas apuntó contra varios referentes del plantel. La relación entre hinchas y jugadores venía desgastada, y el último encuentro del Muñeco expuso un malestar que se arrastraba desde semanas atrás.

El quiebre que cambió todo

Según trascendió, la derrota ante Tigre en el Monumental marcó un punto de inflexión. Allí, el entrenador habría responsabilizado a determinados futbolistas por el resultado, lo que generó una fuerte charla puertas adentro en el entrenamiento siguiente.

La situación se agravó tras la caída ante Argentinos Juniors, donde quedaron en evidencia discusiones entre compañeros. La escena entre Gonzalo Montiel y Juan Fernando Quintero rumbo al vestuario fue apenas una muestra. También participaron en cruces verbales Marcos Acuña y Lucas Martínez Quarta, dejando al descubierto una división entre referentes.

Con el correr de los días, el plantel quedó fragmentado en dos grupos: por un lado Montiel y Martínez Quarta; por el otro Germán Pezzella y Acuña, con Franco Armani y Quintero en un rol más pasivo. Esa grieta se reflejó incluso en decisiones futbolísticas.

En su despedida, Gallardo dejó en el banco a nombres fuertes como Acuña, Matías Viña, Facundo Colidio, Kevin Castaño y Paulo Díaz. En algunos casos por cuestiones deportivas; en otros, por un vínculo ya deteriorado. La suplencia del Huevo, por ejemplo, generó incomodidad en el lateral campeón del mundo.

La frase que expuso el dolor del plantel

Tras el partido, Lucas Martínez Quarta rompió el silencio con una autocrítica contundente: “Al cuerpo técnico se lo he dicho, de un modo u otro, le hemos fallado”. Y añadió: “Hay que hacerse responsable y convivir con esto”.

El zaguero también expresó el sentimiento interno por la salida del DT: “No merecía irse así, estamos dolidos por eso”, dejando en claro que el adiós no fue el imaginado cuando se produjo el regreso del Muñeco.

Respecto a la reacción del público, fue directo: “La gente se manifiesta y está en todo su derecho. Estamos en un club muy exigente”, y concluyó con una receta simple para revertir el clima: “Hay que ganar”.

Los números que explican el desgaste

En su segundo ciclo, Gallardo dirigió 85 partidos, con 35 victorias, 32 empates y 18 derrotas, alcanzando una efectividad del 53,72%. Sin embargo, el tramo final fue determinante: River se convirtió en el equipo con más derrotas en las últimas 15 fechas de la Liga Profesional, con 10 caídas.

Ese contexto deportivo, sumado al desgaste interno, terminó por convencer al Muñeco de que el mensaje ya no llegaba de la misma manera. La decisión fue personal, pero el escenario dejó en evidencia una ruptura que se había vuelto imposible de recomponer.

El ciclo más glorioso de la historia reciente del club se cerró con un triunfo en la cancha… y con una herida abierta en el vestuario.