River vive días de incertidumbre y Marcelo Gallardo intenta recomponer la confianza perdida en 2025. El equipo no logra consolidarse en el Torneo Apertura, pero sacó adelante un partido complicado ante Ciudad Bolívar por Copa Argentina. Sin sobrarle nada, consiguió un resultado que alivió la tensión.
Bajo ese marco, River se vio sacudido por una noticia que ilusiona a todos los hinchas de cara al futuro cercano. En medio de un contexto de exigencia máxima, Gallardo decidió poner sus ojos en las categorías inferiores. Subió a entrenar con el plantel profesional a una de las máximas promesas del club: Santiago Espíndola. El volante central, de apenas 17 años, ya se mueve bajo las órdenes del «Muñeco». Lo observa de cerca para evaluar su proyección inmediata.
La joya que Gallardo subió en River
Originario de Rojas, la historia de Espíndola es la de un joven que comenzó con humildad, trabajando en el campo junto a su familia antes de dar el salto al fútbol grande. Aunque debutó este mismo año en la Reserva, su ascenso fue meteórico. Tras sumar minutos ante Talleres, el pasado miércoles convirtió un gol clave frente a Gimnasia de Mendoza apenas ingresó al campo. Esta combinación de talento y efectividad llevó a que Gallardo lo integrara a las prácticas de la Primera de River.
Espíndola no es un volante común; se define como un jugador inteligente, con buen control de pelota, primer pase seguro y manejo de ambos perfiles. Sus referentes son Enzo Pérez y Enzo Fernández, figuras que marcaron una época en el mediocampo del Millonario. «Mi sueño es debutar en River», confesó el juvenil, quien ya tiene contrato profesional firmado hasta diciembre de 2027 y es una pieza habitual en la Selección Argentina Sub 17.
Si bien su ascenso no garantiza que sea convocado para duelo frente a Vélez, su presencia en Ezeiza marca un precedente. Mientras el entrenador define si el arquero titular será Franco Armani o Santiago Beltrán, el nombre de Espíndola empieza a sonar de a poco en el círculo central de River.
