Mientras el foco suele estar puesto en las figuras consolidadas, en Europa empieza a tomar forma el crecimiento de un apellido que podría meterse en la conversación de la Selección Argentina. Se trata de Mariano Troilo, defensor que viene sumando minutos en el Parma y cuyo presente en la Serie A empieza a llamar la atención. Incluso, su presente empieza a atraer ni más ni menos que a Lionel Scaloni, en la antesala del Mundial 2026.
Troilo tuvo un recorrido breve en el fútbol argentino antes de dar el salto al exterior, pero su adaptación al ritmo y la exigencia del fútbol italiano ha sido más rápida de lo esperado. Con actuaciones sólidas, buena lectura táctica y personalidad para competir en una liga históricamente exigente en lo defensivo, el central empieza a construir credenciales en silencio.
En este contexto, un posible movimiento a un club de mayor peso dentro de Europa podría acelerar su proyección internacional. No es lo mismo consolidarse en un equipo en crecimiento que hacerlo en una institución que compita por copas europeas o títulos domésticos. Ese salto suele marcar la diferencia cuando el cuerpo técnico encabezado por Scaloni evalúa alternativas.
Pensando en el Mundial 2026, la defensa argentina todavía mantiene algunos cupos abiertos y una competencia interna en evolución. La irrupción de un joven que sume experiencia internacional sostenida puede alterar el mapa de opciones.
Scaloni pone la lupa: un salto de jerarquía que puede cambiar su panorama
Scaloni ha demostrado en los últimos años que observa de cerca el crecimiento de los futbolistas en Europa, incluso cuando no tienen un recorrido extenso en el plano local. Si Troilo sostiene su nivel y logra un salto de calidad en el mercado, su nombre podría pasar de ser una sorpresa a convertirse en una alternativa real dentro de la nómina. En un proceso donde la renovación convive con la experiencia, cada avance en el Viejo Continente puede acercarlo un poco más al radar definitivo de la Albiceleste.
