River no logra salir del mal momento y Marcelo Gallardo enfrenta uno de los contextos más complejos de su etapa. Luego de un 2025 negativo, el equipo continúa sin respuestas claras en el Torneo Apertura. La reciente derrota ante Vélez intensificó las críticas y dejó su futuro envuelto en dudas.
Con ese marco, River atraviesa horas de máxima tensión. Tras la caída en el estadio José Amalfitani, la crisis del equipo parece no encontrar un techo. Más allá del resultado deportivo, todas las miradas se posaron sobre Gallardo. El DT protagonizó un momento que rápidamente se volvió tendencia debido a su evidente malestar con el arbitraje de Darío Herrera.
Cuál fue el gesto de Gallardo en River
Cuando el juez principal dio el pitazo final, la transmisión oficial captó la reacción inmediata del «Muñeco». El entrenador de River abrió los brazos en señal de protesta. Segundos después, lanzó una sonrisa irónica para intentar contener su enojo por lo ocurrido en el cierre del encuentro. Según se pudo observar, el foco de su reclamo estaba puesto en el tiempo adicionado y el cumplimiento del mismo. Para el DT, su equipo fue perjudicado en los minutos finales.
Este nuevo episodio de furia de Gallardo no es un hecho aislado. Vale recordar que el técnico venía de ser expulsado en la fecha anterior ante Argentinos Juniors, tras un duro cruce verbal con el árbitro Andrés Merlos. En esta ocasión, aunque el clima era de «final caliente», el DT de River optó por no confrontar directamente para evitar una nueva sanción disciplinaria, desviando su atención cuando Guillermo Barros Schelotto se le acercó para saludarlo afectuosamente en el campo.
El panorama futbolístico para River es desolador. Al golpe de la derrota se le sumó un nuevo dolor de cabeza. Juanfer Quintero debió abandonar el campo de juego en el primer tiempo debido a una molestia física, lo que enciende las alarmas en el cuerpo médico de cara a los próximos compromisos. A pesar de que River tuvo un pasaje de buen fútbol en el tramo final del segundo tiempo, no logró revertir el gol tempranero del «Fortín». Con la presión en aumento y un funcionamiento que genera dudas, el equipo deberá trabajar a contrarreloj para salir de este pozo antes de que la crisis se vuelva irreversible.
