En una charla íntima y cargada de emoción en Telefe, La Joaqui sorprendió al contar su historia de superación, un recorrido personal atravesado por carencias, enojo, heridas familiares y decisiones que terminaron cambiándole la vida para siempre. Lejos del personaje fuerte que muestra arriba del escenario, la artista se mostró vulnerable y honesta al hablar de su pasado.
“Mis padres me tuvieron muy jóvenes, mi mamá es mi amiga”, comenzó relatando, y enseguida recordó una etapa clave de su infancia: “Me acuerdo que trabajaba en un bar, ahorró todo el verano y nos fuimos a vivir a Costa Rica”. Ese cambio, lejos de ser sencillo, la enfrentó a emociones difíciles. “Al principio me costó mucho, estaba muy enojada, no entendía por qué no veía a mi papá”, confesó.
La Joaqui explicó que su vínculo con él fue complejo durante años. “Con mi papá tuve una relación rara, no nos conocíamos en realidad”, dijo, mientras recordó momentos duros junto a su madre: “A mi mamá la tuve que ver un montón de veces mal porque no teníamos ni para comer, porque era difícil, crecí enojada”.
La adolescencia tampoco fue fácil. La cantante reconoció que atravesó una etapa oscura: “Cuando fui adolescente tenía muchos problemas con las drogas y me metía en lugares peligrosos”. Fue justamente su padre quien, al verla en ese estado, tomó una decisión clave: “Cuando me vio mal en Tamarindo, me mandó para acá”.
El punto de inflexión llegó con la maternidad. “Creo que ser mamá me cambió la vida, a los 20”, aseguró. A partir de ese momento, también logró recomponer el vínculo con su papá. “Cuando tuve a mi primera nena me empecé a llevar muy bien con él, siempre lo amé”, cerró, dejando en claro que su presente es el resultado de un largo camino de aprendizaje, dolor y crecimiento.

