En medio de la disputa legal que mantiene con Mauro Icardi, Wanda Nara salió al aire en DDM (América TV) y lanzó duras acusaciones contra el futbolista. En un alto de las grabaciones de MasterChef Celebrity (Telefe), la conductora aseguró que existe una deuda alimentaria pendiente de aproximadamente USD 600.000 y dejó en claro que no piensa callarse frente a lo que considera una situación injusta.
“Hay una división de bienes hecha hace cuatro años, pero no fue en este país. Fue en Italia y fue cincuenta y cincuenta. Yo me quedé con la misma cifra que se quedó la otra parte”, explicó Wanda, desmintiendo cualquier irregularidad. Y fue tajante: “Si él tiene algo para quejarse, se tiene que resolver allá”.
Wanda Nara habló sobre el gran robo millonario
Consultada por la denuncia de un supuesto “robo millonario” que habría realizado Icardi, la empresaria negó de plano esa versión. “Si alguien me roba una cifra semejante, lo primero que hago es una denuncia. Y eso nunca existió”, afirmó. “Los dos nos quedamos con lo mismo y, si no hubiera sido así, yo ya estaría denunciada”.
Uno de los puntos más sensibles de la entrevista fue la manutención de sus hijas. Wanda sostuvo que históricamente fue ella quien afrontó los gastos y que los pagos realizados por Icardi no llegaron efectivamente a sus manos. “Pagó solo para poder salir del país. La deuda de alimentos es algo que ya me cansé de explicar”, lanzó. Según detalló, el monto se incrementó por intereses y podría derivar en consecuencias más severas. “Cada día que no paga, el monto crece. Se le está haciendo un choclo gigante”, disparó.
En ese contexto, mencionó a su abogada, Ana Rosenfeld, como una figura clave en la causa. Incluso reveló que uno de los bienes más polémicos del conflicto ya estaría comprometido. “Mauro tiene su casa de la isla embargada. Seguramente Ana vaya por el remate de la casa”, aseguró.
Wanda también se refirió a la situación de la medicina prepaga de las menores y cuestionó el rol de las letradas del futbolista. “Yo no puedo esperar a la justicia para pagar una medicación. Las abogadas están cobrando USD 30.000 para defender a un deudor alimentario. Es una vergüenza”, sentenció.
