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ECONOMÍA

Advierten que hay poco margen para bajar la tasa de interés por la persistencia de la inflación

 

Un informe señala que la persistencia de la inflación y el contexto financiero internacional limitan la posibilidad de nuevas bajas en la tasa de interés.

 
Luis Caputo
Luis Caputo

Las tasas de interés en pesos tendrían poco margen para nuevas reducciones en el corto plazo. Así lo advierte un informe privado que señala que la persistencia de la inflación y el contexto financiero internacional limitan cualquier baja adicional en el costo del dinero.

De acuerdo a un trabajo de la Fundación Mediterránea, elaborado por el economista Maximiliano Gutiérrez, la inflación proyectada entre 2,5% y 2,6% para el primer trimestre obliga a mantener rendimientos reales positivos para evitar una salida hacia el dólar.

La inflación y el riesgo país condicionan a las tasas

El informe sostiene que factores externos como el riesgo país, que se ubica en torno a los 550 puntos básicos, y la estabilidad de la tasa de interés de Estados Unidos también condicionan la posibilidad de una baja en los rendimientos en pesos.

Según el análisis, la falta de cambios significativos en estas variables limita las expectativas de recortes. “La ausencia de cambios en la tasa libre de riesgo de Estados Unidos, en las expectativas de depreciación y en la prima de riesgo país restringe la proyección de descensos adicionales en las tasas en pesos”, señala el documento.

La política monetaria y la liquidez del sistema

El trabajo también advierte sobre la volatilidad generada por el actual esquema monetario. Según el estudio, conviven un Banco Central expansivo, que inyecta pesos al comprar divisas, y un Tesoro contractivo que absorbe liquidez a través de la colocación de deuda.

Esta dinámica genera tensiones en el sistema financiero. El informe explica que cada vez que el Tesoro logra un rollover superior al 100%, se reduce la liquidez del mercado y suben las tasas de corto plazo, como la caución, que durante febrero llegó a picos cercanos al 42% anual antes de estabilizarse.

Por último, el documento advierte que la persistencia de la inflación actúa como un freno adicional. En ese marco, el esquema de “rienda corta” en la política monetaria se mantendría hasta que se observe una desaceleración sostenida de los precios, condición necesaria para pensar en una baja más marcada de las tasas.