El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, protagonizó un llamativo furcio durante la apertura del 154º período de sesiones ordinarias en la Legislatura bonaerense. En medio de su discurso ante la Asamblea Legislativa, el mandatario provincial afirmó: “Mientras el Estado provincial abandona, nosotros seguimos cuidando la salud de nuestro pueblo”, una frase que generó aplausos automáticos en el recinto, aunque también gestos de sorpresa entre algunos presentes.
Segundos después, visiblemente advertido por alguien de su entorno, Kicillof interrumpió la lectura y comentó entre risas: “Muchos argentinos… me soplan algo, pero no lo…”. Tras escuchar la corrección, aclaró: “Nacional, nacional”. Fue entonces cuando reconoció el error con una frase que terminó de completar la escena: “Ah, dije mal”. El momento no tardó en viralizarse en redes sociales, especialmente luego de que el jefe de Gabinete nacional, Manuel Adorni, compartiera el fragmento acompañado de su habitual “Fin”.
Fin. pic.twitter.com/gH6wMIr2iM
— Manuel Adorni (@madorni) March 3, 2026
El episodio ocurrió en el marco de un discurso de fuerte tono opositor hacia el presidente Javier Milei, a quien Kicillof dedicó buena parte de sus críticas. La difusión del video por parte de Adorni se interpretó como una burla directa en medio de la creciente confrontación política entre la Casa Rosada y la administración bonaerense. El intercambio volvió a trasladar la disputa al terreno simbólico y comunicacional, donde cada gesto adquiere peso propio.
“Un plan de destrucción masiva de la industria”
Más allá del furcio, el eje central del mensaje de Kicillof estuvo puesto en cuestionar el rumbo económico del Gobierno nacional. Durante su exposición, el gobernador acusó a Milei de ejecutar “un verdadero plan de destrucción masiva de la industria nacional”. Y advirtió que “las empresas caen como moscas en todos los rincones del país”. Según sostuvo, la economía atraviesa un proceso de estanflación sin señales de recuperación real.
Kicillof enumeró cifras alarmantes y aseguró que desde la asunción de Milei “cerraron 30 empresas por día” y que “cada cuatro minutos se pierde un puesto de trabajo registrado”. También afirmó que “la macro está mal y la micro está horrible”, al tiempo que denunció un crecimiento de la desigualdad y un deterioro del salario, las jubilaciones y el entramado productivo. A su entender, el modelo libertario implica primarización productiva y precarización laboral.
En ese sentido, cuestionó que se haya puesto “de moda hablar mal del Estado justo cuando más lo necesitamos” y rechazó la idea de que el mercado pueda resolver por sí solo los problemas estructurales del país. “La mano invisible del mercado es un verso. No existe”, enfatizó, lo que provocó cánticos de “la Patria no se vende” entre los asistentes. Para Kicillof, sin un Estado activo no hay desarrollo ni integración social posible.
“Opositores y propios soñaron con el sillón de Rivadavia”
El discurso también se dio en un contexto de alta tensión política, luego de que Milei deslizara en la apertura de sesiones nacionales que hubo “opositores y propios” que soñaron con reemplazarlo en el poder tras una derrota electoral. Aunque esa frase estuvo dirigida a su vicepresidenta, volvió a alimentar el clima de confrontación general entre oficialismo y oposición.
Kicillof, por su parte, convocó a “cambiar el rumbo nacional” y pidió “sumar fuerzas” entre provincias y sectores políticos frente a lo que definió como un ataque al federalismo. “No puede ser que cada sector quede solo negociando migajas o administrando la caída”, planteó, e invitó a construir una alternativa que evite “una Argentina de pocos ganadores y muchísimos perdedores”.
