River vive horas de máxima tensión y en las últimas horas dos periodistas confirmaron información que prendió todas las alarmas en la dirigencia del Millonario. El nombre que apareció vinculado al Chelsea es uno de los jugadores que más ilusiona a los hinchas de Núñez en el último tiempo y la situación contractual que rodea su caso le agrega una urgencia enorme a una negociación que el club necesita resolver antes de que sea demasiado tarde.
La historia de Santiago Beltrán en River es una de las más sorprendentes de los últimos meses. El arquero de 21 años aprovechó la oportunidad que le brindó la lesión de Franco Armani y se afianzó como titular indiscutido con actuaciones que superaron todas las expectativas, convirtiéndose en una de las figuras más destacadas del equipo que conduce Eduardo Coudet y en una de las joyas más cotizadas del fútbol sudamericano en la actualidad.
Fue Renzo Pantich quien aportó los datos contractuales que explican la urgencia de la situación. «El contrato actual de Santiago Beltrán con River expira en 2027, la cláusula actual es de 25 millones de dólares«, indicó el periodista, una información que deja expuesta la vulnerabilidad del Millonario ante cualquier oferta europea que se acerque a ese valor. En paralelo Hernán Castillo confirmó en Love Stream que el Chelsea ya se comunicó con el entorno del arquero y que el interés del club londinense es más que serio.
La respuesta de la dirigencia encabezada por Stéfano Di Carlo no se hizo esperar y desde River ya trabajan contrarreloj para renovar el vínculo de Beltrán y elevar su cláusula de rescisión hasta los 100 millones de dólares, una cifra que blindaría al arquero y cerraría cualquier ventana de salida a precio accesible. El problema es que en medio de esa negociación apareció el interés concreto del Chelsea, complicando los tiempos y agregando presión a una situación que el club necesitaba resolver en silencio.
La carrera contra el reloj que enfrenta River es clara: renovar antes de que el Chelsea formalice una oferta que se ajuste a la cláusula actual de 25 millones de dólares y que el club no pueda rechazar. La dirigencia del Millonario sabe que tiene entre manos al arquero más prometedor del fútbol argentino y que perderlo por una cifra que hoy parece insuficiente sería uno de los errores más costosos de los últimos tiempos, tanto deportiva como económicamente.

