La Selección Argentina entra en una etapa donde el margen de error es cada vez menor pensando en el Mundial 2026. Con la base del plantel prácticamente definida, Lionel Scaloni presta especial atención al presente inmediato de los futbolistas que suelen aparecer en sus listas, sobre todo cuando atraviesan momentos de inestabilidad en clubes de primer nivel.
Uno de los casos que genera mayor preocupación es el de Alejandro Garnacho, quien no logra consolidarse desde su llegada al Chelsea. Tras un arranque prometedor, el extremo entró en una meseta futbolística marcada por la irregularidad, la falta de continuidad como titular y una merma evidente en su influencia ofensiva.
El contexto del Chelsea tampoco ayuda. La rotación constante, los cambios tácticos y la presión por resultados inmediatos provocaron que Garnacho pierda protagonismo, algo que impacta directamente en su nivel de confianza. En un club donde la exigencia es máxima, cada partido pesa, y la falta de continuidad suele ser un factor determinante en la evaluación de los cuerpos técnicos.
Desde la óptica de Scaloni, el escenario es claro: el entrenador prioriza futbolistas con ritmo competitivo, regularidad y peso específico dentro de sus equipos. Garnacho supo cumplir ese rol en etapas anteriores, pero el presente abre un signo de interrogación justo en un año clave para definir jerarquías dentro del plantel nacional. En el Manchester United supo destacarse, pero su presente está muy lejos de aquella versión del pasado.
¿Scaloni lo baja del avión? Un mercado que puede definir su lugar rumbo a 2026
Si el extremo argentino no logra revertir su situación en el Chelsea, el próximo mercado de pases podría transformarse en una salida necesaria. Un cambio de club que le garantice minutos y protagonismo aparece como clave para no perder terreno en la consideración de la Selección. De lo contrario, su lugar en las listas de Scaloni podría empezar a verse seriamente comprometido en la carrera hacia el Mundial 2026.
