El ex presidente brasileño Jair Bolsonaro fue ingresado este viernes a una unidad de terapia intensiva en Brasilia tras una nueva complicación de salud mientras cumplía su pena de presión. Según diagnosticaron los profesionales de la salud, el ex mandatario de 70 años padece de una bronconeumonía bacteriana bilateral, por lo que actualmente realiza un tratamiento con antibióticos administrados por vía intravenosa y con cuidados permanentes.
¿Qué dice el parte médico?
A través de sus redes sociales, Michelle Bolsonaro, esposa del ex jefe de Estado, compartió un parte del Hospital DF Star donde se detalla que Bolsonaro presentó un cuadro de «fiebre alta, caída de la saturación de oxígeno, sudoración y escalofríos», lo que impulsó su traslado inmediato desde el complejo penitenciario donde se encontraba alojado hasta el centro médico en Brasilia.
Luego de los estudios que le realizaron al ingresar, el personal médico confirmó el cuadro de bronconeumonía bacteriana bilateral e inició el tratamiento intravenoso y se dictó su internación en cuidados intensivos para monitorearlo permanentemente.
Actualmente, el ex mandatario se encuentra cumpliendo una pena de 27 años de prisión por su participación en el intento de golpe de Estado tras las elecciones presidenciales de 2022, donde resultó vencedor Lula da Silva. Por esto, Bolsonaro está recluido en el complejo penitenciado de Papuda, Brasilia, en un espacio destinado originalmente para cuatro personas, equipado con cocina, televisión, cama matrimonial y un área externa privada.
Una historia médica compleja
En paralelo, Bolsonaro enfrenta reiterados problemas de salud desde 2018 por al agresión que sufrió durante un acto de campaña. El apuñalamiento que sufrió lo obligó a someterse a multitud de cirugías y desde entonces sufre de hipo severo, vómitos y otras complicaciones gastrointestinales. El delicado estado de salud de Bolsonaro provocó que su entorno político y familiar criticaran las condiciones de su detención.
En este sentido, su hijo y senador Flávio Bolsonaro reclamó nuevamente que a su padre le otorguen el beneficio de prisión domiciliaria por razones humanitarias. «Están jugando con la vida de mi padre. Deberían disponer, como mínimo, la prisión domiciliaria humanitaria», señaló tras la salida de su padre al hospital.
