El nombre de Emilia Mernes vuelve a estar en el ojo de la tormenta tras el escándalo que la vincula con Tini Stoessel y María Becerra, mientras continúan surgiendo versiones sobre supuestos cortocircuitos en sus relaciones profesionales y personales. Esta vez, a la polémica se suman fuertes declaraciones de personas que aseguran haber tenido experiencias complicadas trabajando con la artista entrerriana.
En las últimas horas, Ángel de Brito compartió en su programa Bondi Live el testimonio de Nicolás Wasiluk. Se trata de un productor que trabajó con Emilia Mernes en los primeros años de su carrera y que decidió relatar cómo fue la dinámica laboral con la cantante. “Hace 6 años Emilia todavía cantaba en boliches y en ese momento la contraté para que cante en un boliche de Paysandú, ciudad en Uruguay”, comenzó relatando.
Según explicó Wasiluk, aquel primer show nunca se concretó. «Horas antes me llamó su producción diciendo que no podía venir, que se sentía mal. Hasta ahí, válido. Obvio que a mí no me gustó porque se me cayó el artista, pero bueno, no podía hacer mucho. Al tiempo, la volvió a convocar y aceptó venir, pero ya mucho más exigente”, aseguró.
Las exigencias de Emilia Mernes
Entre las exigencias de Emilia Mernes, Wasiluk enumeró detalles que sorprendieron a todos. «Por ejemplo, me acuerdo que en su camarín exigía cuarenta toallas negras, veinte chicas. Me pedió frutillas bañadas en chocolate, el tema fue que en ese momento no era temporada. También me pidió tres whiskys Johnnie etiqueta negra», detalló.
Además de las demandas materiales, el productor aseguró que la actitud de Emilia Mernes en redes también generó roces. “Lo que más me dolió fue que le pedí que subiera una historia contando que iba a estar en Paysandú y no lo hizo”, confesó.
El testimonio cerró con un episodio que rozó el límite de la cancelación. «El problema mayor fue que minutos antes del show no quería salir porque ella había pedido un té y no estaba. Casi me cancela el show por ese té», relató Wasiluk.
