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ESPECTÁCULO

“Con un látigo”: la desgarradora confesión de María Becerra sobre el calvario que nunca nadie se enteró

 

La cantante impactó a todos.

 
María Becerra.

Lejos de los escenarios gigantes y de los récords que acumula con su música, María Becerra se sorprendió al mostrarse completamente vulnerable en una charla íntima donde repasó sus comienzos. La cantante habló sin filtros sobre las inseguridades que atravesó cuando recién empezaba y confesó cuánto le afectaban las críticas en redes sociales. “Me dolía un montón”, admitió.

María Becerra participó del podcast Mujeres que suenan, conducido por Martina Orrego, donde se animó a contar detalles poco conocidos de su carrera. Allí explicó que, más allá del éxito que hoy la acompaña, los primeros años estuvieron marcados por dudas, nervios y una enorme exigencia personal.

Uno de los momentos más sinceros llegó cuando recordó lo que sentía después de cada show. Según relató, en lugar de relajarse, corría directo a revisar qué decían las redes sociales. “Yo me bajaba de un show y lo primero que hacía era mirar las redes sociales, a ver si salía algún video tipo: ‘Uy, esta nota que la desafiné, que no la hayan grabado’. Siempre fui muy de darme con un látigo, pero hoy en día disfruto mucho más”, contó.

María Becerra reveló que lo que más la angustió durante ese período fue comprobar que muchas veces esos videos sí aparecieron en internet. “Y la subían y yo decía: ‘La con… de la lora’”, lanzó entre risas. Cuando la conductora le preguntó si realmente le afectaban esas críticas, María fue tajante. «Sí, re. Más que nada al principio. Estaba muy vulnerable porque recién empezaba», reconoció con total sinceridad.

María Becerra expuso lo duro que la pasaba

Durante la charla también María Becerra recordó lo joven que era cuando comenzó a exponerse frente al público. «Y era muy chica. Me pasaba que me criticaban mucho por mi desempeño en vivo, ¿viste? Que era terrible, no te voy a mentir», confesó.

“La verdad, yo me ponía muy nerviosa, tartamudeaba, no cantaba bien y bueno, yo me castigaba un montón. Yo sabía encima que tenían razón. Entonces decía: ‘La puta madre, tengo que forzarme mucho más’. Y hubo un tiempo que no dejaba de estudiar y de estudiar», recordó.