Acostumbrada a quedar en el centro de la escena por sus romances, sus negocios y cada movimiento en redes sociales, Wanda Nara vuelve a sorprender. Esta vez no se trata de una nueva línea de cosméticos ni de una polémica sentimental, sino de un giro profesional que podría marcar un antes y un después en su carrera: la mediática habría firmado un contrato millonario para protagonizar una película y desembarcar oficialmente en el mundo de la ficción.
El nuevo emprendimiento de Wanda Nara
Las primeras pistas las dio ella misma durante un viaje a Milán junto a su pareja, Martín Migueles. En medio de posteos y fotos, mostró un correo electrónico donde le agradecían el envío de su firma digital. Sin dar demasiadas precisiones, dejó una frase que disparó la intriga: “Dentro de muy poquito lo voy a poder compartir con ustedes”.

El misterio se develó en A la tarde, donde el periodista Santiago Sposato contó que se trata de un contrato vinculado a una producción audiovisual con cifras importantes y un plus por rendimiento. Es decir, además de un monto fijo, Wanda cobraría un bonus atado a los resultados del proyecto. Según detallaron, ya tendría definidos días de ensayo y jornadas de entre dos y tres horas para trabajar su interpretación.
Lejos de la serie biográfica que durante meses circuló como rumor, la propuesta concreta sería protagonizar la remake argentina de la comedia mexicana ¿Quieres ser mi hijo?. En la historia, Wanda interpretaría a Lucía, una mujer de alrededor de 40 años que, tras descubrir una infidelidad luego de 15 años de matrimonio, debe reinventarse. En la búsqueda laboral se topa con un requisito inesperado: la empresa solo contrata “mujeres con valores familiares”. Para cumplir con esa exigencia, decide pedirle a su joven vecino que finja ser su hijo.
El proyecto no estaría exento de lecturas personales. En el ciclo deslizaron que la noticia podría incomodar a China Suárez, actual pareja de Mauro Icardi, alimentando así una rivalidad que suma un nuevo capítulo. Con estreno previsto para las próximas vacaciones de invierno, Wanda parece decidida a ampliar su imperio más allá de los negocios y la televisión. Esta vez, la apuesta es actuar y convertirse en protagonista en la pantalla grande, en una ficción que inevitablemente dialoga con su propia historia pública.
