(Por Jorge Allen) .- El barrio porteño de Parque Patricios fue testigo de un derrumbe esperado. A diferencia de otros colapsos edilicios, este caso es diferente. Se trata de una construcción que ya tenía serios problemas. Los vecinos afectados dejaron en evidencia que no se trató de una cuestión azarosa. Diferentes advertencias fueron ignoradas, por la constructora y el gobierno de Jorge Macri.
El martes por la madrugada sucedió -lamentablemente- lo predecible. Una construcción, ubicada en la calle Mafalda 907, cedió y ocasionó tanto terror como destrozos. A metros del estadio de Huracán, vecinos se vieron obligados a interrumpir su descanso para huir de una estructura que se venía abajo. Mayores, niños, personas con dificultades físicas tuvieron que abandonar sus hogares.
Tras el desesperante acontecimiento llegó el momento de buscar responsables. Desde la administración porteña recharazon algún tipo de incumbencia en el hecho. Sostienen que el complejo de edificios corresponde a una obra iniciada y terminada por Nación. Como consecuencia, la inspección debía ser ejecutada por la constructora.
¿Qué le queda a los porteños?
Aunque en Uspallata 3160, sede del Gobierno porteño -vaya casualidad que está en Parque Patricios-, pretendan desligarse del derrumbe, no podrán hacerlo. El complejo se encuentra en jurisdicción porteña y la gestión de Jorge Macri tiene total injerencia. Cuando se edifica en la Ciudad de Buenos Aires, es el Gobierno local quien debe verificar que la construcción sea segura.
Sin ir más lejos, durante la gestión de Horacio Rodríguez Larreta, hubo una situación similar, pero se evitó una tragedia. Un edificio, en el barrio de Floresta, fue desalojado porque se había verificado que tenía dos columnas degradadas y podía genera un verdadero desastre.
En el caso del edificio en Parque Patricios, fue diferente. Si bien los vecinos habían hecho un sinfín de quejas, denuncias e informes, tuvieron que esperar a que efectivamente cediera la losa del estacionamiento. Aunque no hubo víctimas fatales, los daños fueron contundentes. Los vecinos afectados no solo perdieron su casa, sino que muchos de ellos también se quedaron sin auto. Convencidos en la responsabilidad de la gestión de Jorge Macri, podrían acudir a la Justicia y culpar al Gobierno porteño por todas las pérdidas ocasionadas.
La desidia por parte del alcalde podría genera más pérdidas aún en los porteños. Mientras la Corte Suprema de Justicia le reabrió la causa por lavado de dinero, se le suma una posible cataratas de denuncias de personas que deben pagar, religiosamente, sus impuestos. Como contrapartida, le exigirían al exintendente de Vicente López, que abone los bienes materiales perdidos: desde casas hasta autos.
Recomendaciones
Después de observar la falta de compromiso por parte de Jorge Macri y su gobierno, queda claro que habrá que tomar serios recaudos a la hora de transitar por las calles de la Ciudad de Buenos Aires. Si la actual gestión no se hizo cargo del suceso en Parque Patricios, ¿por qué se hará cargo de otro derrumbe?. A partir de este caso, quien se encuentre en jurisdicción portreña, evite caminar y vivir en lugares edificados. Usted ya sabe, el jefe de Gobierno no se hará responsable.
Pese a que no conseguirá una respuesta favorable en la calle Uspallata, recuerde pagar los impuestos, principalmente el ABL, aunque sea cada vez más costoso y no lo vea plasmado en su día a día. Usted ya sabe, la recaudación no está vinculada con la calidad de gestión, sino mire las pruebas.
