El chivito uruguayo es uno de esas recetas que, una vez que lo hacés bien, no querés comer otro. Carne tierna, huevo a la plancha, queso fundido, jamón y vegetales frescos sobre un pebete esponjoso y recién salido del horno. La combinación parece simple pero tiene su lógica, y hay un detalle que marca la diferencia. Sumar el queso y el jamón directamente sobre la carne en la plancha, para que se fundan antes de armar el sándwich. Ese paso transforma por completo la textura y el sabor de cada bocado.
Paso a paso la receta de chivito uruguayo
Para el pebete casero necesitás 500 g de harina 000, 200 cc de leche, un huevo, 10 g de sal, 20 g de levadura fresca, una cucharada de miel, 50 g de azúcar y 50 g de manteca. La doradura se hace con un huevo, un chorrito de leche y una pizca de sal y azúcar. Para dos chivitos: dos fetas de nalga cortada para milanesa, cuatro hojas de lechuga, seis rodajas de tomate, dos huevos, cuatro rodajas de queso de máquina, cuatro fetas de jamón cocido y mayonesa a gusto.
Armá una corona con la harina y en el centro colocá la leche, el huevo, la levadura, el azúcar y la miel. Disolvé bien los ingredientes del centro con un tenedor, luego agregá la sal y empezá a integrar todo. Amasá entre cinco y ocho minutos hasta obtener una masa lisa. Colocala en un bowl aceitado, tapá con film y dejá leudar en un ambiente cálido durante una hora.

Una vez leudada, fracccioná la masa en porciones de 80 g, bollalas y dales forma de pebete. Aplastá la masa y llevá ambos extremos enrollándolos hacia el centro. Acomodalos en una placa enmantecada, tapalos con film y dejá leudar hasta que casi dupliquen su volumen. Pintalos con la doradura y cociná quince minutos en horno a 180°.
En una plancha bien caliente con un poco de aceite, cociná la carne vuelta y vuelta. Una vez dado vuelta, colocá encima el queso y el jamón para que se fundan con el calor. Al lado, hacé un huevo a la plancha. Cortá el pebete, untá con mayonesa y armá el chivito por capas: primero la carne con el queso fundido, después el jamón, el huevo y por último la lechuga y el tomate. El resultado de la receta es un sándwich jugoso, completo y con todo en su lugar. Vale la pena el tiempo del pan casero.
