Los ataques en Medio Oriente tienen consecuencias a nivel mundial y en las últimas horas se registraron misiles contra yacimientos de gas y buques en el Estrecho de Ormuz. Ante esto, los precios del petróleo y del gas se dispararon y se espera que los derivados de cada recurso tengan incrementos en casi todos los países.
El petróleo es uno de los recuros más importantes a nivel mundial porque tiene miles de derivados y es necesario para crear combustible. Es por eso que su variación es crucial para todos los países que hoy vieron como el Brent, que es referencia para Europa, aumentó 6,80% y cotizó a 114,69 dólares por barril.
A su vez, el crudo West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, trepa un 3,29% y se ubica en 99,49 dólares por barril. Teniendo en cuenta esto, más los incrementos anteriores, el petróleo se revalorizó más de un 60% en lo que va del año y los analistas afirman que no tiene un techo fijo.
Ataques al gas en Medio Oriente
A su vez, Estados Unidos atacó el yacimiendo de gas más importante de Irán, lo que provocó una inminente respuesta del régimen que hará lo mismo en países aliados. Esta situación genero que en la jornada del jueves este recurso se incremente un 24% y duplicó su valor desde que comenzó la guerra en Medio Oriente.
Teniendo en cuenta que la tensión continúa y que Irán prometió una venganza de igual manera, el valor del gas podría seguir en ascenso para las próximas jornadas, lo que generaría un problema aún mayor a nivel mundial para los países que importan gas y petróleo que sufrirán aumentos por partida doble.
Combustibles, la gran preocupación
En Estados Unidos, el precio de la nafta alcanzó su nivel más alto en dos años y medio, al pasar de US$ 2,98 a US$ 3,84 por galón. Esta situación, generada por el aumento del barril del petróleo, golpeará directo a otros mercados, como en Argentina, donde se registraron subas de hasta 8% en las principales petroleras.
De esta manera, los países exportadores tienen reservas limitadas para vender hasta que se alcance alguna estabilidad con el precio, generando así una oferta menor en el mercado. Esta situación genera preocupación, principalmente en Europa, por la falta de recursos energéticos que podría haber a mediano plazo.
