Más de veinte años después del accidente automovilístico que marcó su vida, Marixa Balli volvió a hablar en profundidad sobre las consecuencias que le dejó aquella tragedia. En una entrevista con Martín Cirio, la artista repasó el duro proceso de recuperación y reveló cómo ese episodio le impidió cumplir uno de sus mayores sueños: ser madre.
El duro recuerdo de Marixa Balli
El siniestro ocurrió en la Ruta 2, cuando el vehículo en el que viajaba volcó a gran velocidad. Su pareja de entonces murió en el acto, mientras que ella sobrevivió con graves heridas. “Me acuerdo de cada segundo”, relató sobre aquella madrugada, en la que el auto dio múltiples vueltas antes de detenerse. “Sentí el frío de la muerte”, recordó.
Tras el accidente, su vida dio un giro radical. La internación en terapia intensiva marcó el inicio de una recuperación larga y compleja, tanto en lo físico como en lo emocional. “Estuve a punto de no estar en este plano. Cuando volví, dije que quería disfrutar”, explicó sobre el cambio de perspectiva que le dejó la experiencia.
Las secuelas físicas fueron determinantes. Según contó, su cuerpo quedó profundamente afectado y debió someterse a distintos tratamientos médicos. “No pude quedar embarazada porque estaba destrozada. Tuvieron que trabajar mucho internamente en mi cuerpo”, señaló. Esa imposibilidad de ser madre fue uno de los golpes más duros que debió afrontar: “Me dolió mucho”.
En paralelo, el impacto psicológico también fue intenso y duradero. Balli reveló que necesitó años de terapia para poder procesar lo vivido. “No podía sacarme el frío del cuerpo”, confesó, al describir una sensación persistente vinculada al trauma. El acompañamiento de especialistas en este tipo de accidentes fue clave para su recuperación.
Además del dolor físico y emocional, la artista también debió enfrentar la incomprensión social. “No es que no quise ser madre. Fue algo que no estaba en mí”, aclaró, en respuesta a los cuestionamientos que recibió con el paso del tiempo. El relato del accidente está atravesado por detalles que aún hoy la conmueven: desde un sueño premonitorio que le contó una conocida días antes, hasta momentos críticos durante el viaje, como un episodio en el mar que casi termina en tragedia. Incluso recordó haber rezado antes de salir, con la sensación de que algo no estaba bien.
