El Gobierno de Javier Milei busca aire mientras se desangra lentamente en el intento de sostener a su alfil más preciado. La reciente imputación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por presunto enriquecimiento ilícito, dejó a la Casa Rosada en una situación más cerca de terapia intensiva, que del control político que proclama.
El detonante fue la decisión del fiscal Gerardo Pollicita de avanzar sobre propiedades, cuentas bancarias y declaraciones juradas del funcionario, tras detectar inconsistencias difíciles de explicar. Un movimiento judicial que, más que abrir una causa, terminó por abrir una grieta incómoda en el corazón del relato oficial.
En los pasillos de Balcarce 50 existe un clima de «nerviosismo extremo». Si bien se puso en marcha un «operativo de respaldo», la suma continua de escándalos dificulta su defensa. A la causa patrimonial se suma el caso de los vuelos privados a Punta del Este, donde un testigo clave confirmó que el viaje fue una «invitación» pagada en efectivo por un contratista del Estado, contradiciendo la versión inicial del propio Adorni.
La duda del Gobierno y la mansión de San Isidro
Un motivo por el cual los hermanos Milei son cautelosos con la posible salida de Adorni es el temor a lo que el funcionario pueda revelar. Versiones indican que Adorni estuvo involucrado en el negocio de $Libra. Por este motivo habría miedo a que, si es apartado del Gobierno, decida «hablar» sobre los vínculos del entorno presidencial con ese proyecto.
La atención está puesta en una mansión en San Isidro, valorada en más de un millón de dólares, que está custodiada por la Policía Federal. Aunque el jefe de Gabinete negó ser el dueño, el Gobierno habría llamado a medios de comunicación para que no se hable del tema. Lo que ha generado aún más sospechas sobre quién reside realmente en esa propiedad de lujo.
La oposición capitaliza el golpe al relato «anti casta»
Para la oposición, el escándalo de Adorni representa una oportunidad política. Figuras como la senadora Juliana di Tullio han reaccionado de inmediato en redes sociales, difundiendo la noticia de la imputación para desgastar la autoridad moral del Gobierno.

Las encuestas ya muestran el impacto de este conflicto. Un informe reciente indica que el 70% de los ciudadanos cree que Adorni es corrupto. Mientras las menciones negativas en redes sociales alcanzaron niveles récord de 500.000 mensajes en pocos días. Por otro lado, figuras clave como Karina Milei han comenzado a tomar distancia de a poco del jefe de Gabinete.
