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ESPECTÁCULO

Gran Hermano tiene nueva participante y su historia impacta: quién es La Maciel y de dónde viene

 

Pobreza extrema, marginalidad y una reinvención que la convirtió en referente.

 
la maciel

Gran Hermano tiene nueva participante. Tras la expulsión de Carmiña Masi por sus comentarios racistas contra Mavinga, la producción eligió a La Maciel para ocupar su lugar, y el domingo 15 de marzo se concretó su ingreso a la casa de Telefe. Su llegada no fue discreta: en sus primeros minutos adentro ya dejó frases que generaron conversación y una historia de vida que difícilmente pase desapercibida.

Quién es La Maciel: la nueva participante de Gran Hermano

Su nombre real es Jessica Eli Maciel. Tiene 47 años, nació en Los Polvorines y se crió en Grand Bourg, en el conurbano bonaerense. Antes de pisar la casa más famosa del país ya era una figura consolidada en TikTok y otras plataformas, donde construyó una comunidad propia a fuerza de humor, desparpajo y una mirada filosa sobre la realidad cotidiana. Ella misma se define con ironía como una “tiktokersaurio”, por haber sido una de las primeras figuras trans en volverse viral en esas plataformas.


Apenas ingresó, Jessica fue directa: “No todos pueden conocerme. Quería salir de la pobreza y la marginalidad. Quiero estar bien con todos. Yo ya gané por estar acá”. Y agregó una frase que ya genera debate entre los seguidores del programa: “No vine a jugar, vine a conocerlos”. En un reality donde cada palabra puede convertirse en sentencia, esa postura puede jugarle a favor por su frescura o en contra por su falta de cálculo estratégico.

Pero su llegada a la casa no puede entenderse sin conocer el recorrido que la trajo hasta acá. Jessica creció en un hogar muy humilde, con padre paraguayo, madre misionera y siete hermanos, en un contexto de pobreza extrema. Desde muy chica supo quién era, aunque el entorno se empeñara en negárselo. A los 13 años fue expulsada de su casa luego de que su padre y sus hermanos descubrieran que se vestía como mujer. Esa noche escuchó que planeaban matarla y huyó sin destino.

La reinvención llegó de la manera menos esperada. Una noche entró a un bar, vio un show de transformistas y algo se encendió. Entendió que el arte podía ser su salida. Estudió teatro, empezó a presentarse en el circuito under y ganó concursos. “Con el show no ganaba lo mismo que cuando me prostituía, pero podía dormir a la noche”, dijo al recordar ese proceso. En esa frase quedó todo: el arte no solo le dio trabajo, también le devolvió dignidad.