El ex intendente de Tigre, Sergio Massa, declaró este miércoles en la causa «Sueños Compartidos», la cual investiga el desvío de fondos que fueron otorgados a Madres de Plaza de Mayo para la construcción de viviendas sociales. En su rol de testigo, el dirigente admitió que «hubo incumplimientos» en la entrega de unidades en su distrito, con quien tenían un contrato firmado.
En este marco, el ex candidato a presidente del peronismo explicó ante la Justicia que ante los «incumplimientos» de Sergio Shocklender, el distrito decidió «discontinuar las obras» y que desde ese momento ya no hubo más vínculo entre las partes.
Sumado a esto, Sergio Massa especificó que las obras «tuvieron un impacto positivo» en Tigre, a pesar de que jamás se terminaron. También aclaró que los contratos «ya estaban firmados» cuando asumió la intendencia de Tigre y que no fue responsabilidad de él la construcción de los barrios San Pablo, Garrote y Cina-Cina.
Obras terminadas
En el cierre de su indagatoria, que duró alrededor de una hora y media, Sergio Massa remarcó que las obras se terminaron, aunque se pagó «por el municipio con fondos propios» ante el incumplimiento en la entrega de las viviendas, a la vez que Nación «discontinuó los pagos». Con la obra a medio terminar, el dirigente decidió asumirlas y las terminó por su cuenta.
"Massa":
— Tendencias (@TTendenciaX) March 25, 2026
Porque admitió y expuso que la Fundación de Madres de Plaza de Mayo habría malversado fondos y no hicieron obras prometieron. "Hubo incumplimientos y no se terminaron las obras".pic.twitter.com/dk6xuyXQHS
Sueños Compartidos: qué se investiga
El eje de la investigación es el desvío de más de 205 millones de pesos, lo que en su momento representaba cerca del 25% del presupuesto total de la Secretaría de Obras Públicas, a cargo de José López. Ante esto, comenzaron a investigar sbre Sergio Shocklender, Hebe de Bonafini, el propio López y Julio de Vido, ex ministro de Planificación Federal, una red fraudulenta.
A su vez, la Justicia citó con urgencia a Sergio Massa y a su esposa, Malena Galmarini, porque en septiembre se cumplen quince años del inicio del causo y para los delitos de «fraude» prescriben en ese lapso de tiempo. Básicamente, si la Justicia antes de septiembre no dicta sentencia, el caso prescribe y no habrá condeados.
