El presidente Javier Milei encabezará este martes el acto por los 34 años del atentado a la Embajada de Israel en Argentina que dejó un saldo de 29 muertos y más de 250 heridos. Con este acto, el jefe de Estado busca reforzar su alineamiento con Israel, especialmente tras sus últimas declaraciones públicas al considerarse «el presidente más sionista del mundo» y declarar a Irán como «enemigo de la Argentina».
Acompañarán al Milei su hermana y la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei; y el canciller, Pablo Quirno; entre otros funcionarios del Gobierno. El acto iniciará a las 14:50 en la esquina de Arroyo y Suipacha, en el barrio porteño de Retiro, donde el coche bomba detonó y mató a 29 personas y dejó heridas a más de 250.
«La primera vez no se olvida»
Bajo el lema «La primera vez no se olvida«, el homenaje busca visibilizar y recordar el primer ataque y a sus víctimas fatales, así como reclamar justicia luego de los tribunales argentinos determinaran la culpabilidad de la organización terrorista Hezbollah y el Estado de Irán. Durante el ataque el 17 de marzo de 1992 fallecieron ciudadanos argentinos, bolivianos, uruguayos, paraguayos, italianos e israelíes, al tiempo que también fallecieron un taxista, un sacerdote, una mujer alojada en un geriátrico y obreros que trabajaban en edificios aledaños.
Dos años después de este primer atentado, el 18 de julio de 1994, la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) fue el escenario de otro ataque que dejó un saldo de 85 muertos y más de 300 heridos graves.
La Justicia avanzó con las denuncias
Uno de los principales reclamos de la comunidad judía de la Argentina es la falta de imputados y condenados en la causa, a pesar de la extensa cantidad de investigaciones por parte de la Corte Suprema y organismos internacionales como el FBI, de Estados Unidos, y la Mossad, de Israel.
Ya en abril de 2024, el tribunal federal de la Argentina declaró que Irán y Hezbollah habían colaborado para «organizar, planificar, financiar y ejecutar» el ataque. Asimismo, se denunció que un grupo de políticos y militares iraníes estaban implicados del mismo; esta lista se amplió con nombres de varios funcionarios argentinos por «manipulación de evidencia para intentar encubrir el crimen».
