El fútbol argentino amaneció con una noticia que nadie tenía en el radar y que tiene como protagonista a una de las figuras más emblemáticas de la historia de la Selección Argentina. Fue el periodista Gustavo Yarroch quien encendió la mecha con una información sobre Ángel Di María que cayó como una bomba y que de inmediato generó un debate que excede los límites del fútbol local para instalarse en la agenda internacional.
Ángel Di María decidió regresar a Rosario Central para el tramo final de su carrera y desde que volvió al Canalla no paró de demostrar que su nivel sigue siendo extraordinario. El rendimiento del extremo en el fútbol argentino superó todas las expectativas y silenció a quienes dudaban de su vigencia, generando inevitablemente una pregunta que hasta hace poco parecía no tener respuesta: ¿y si hay una historia más para escribir con la celeste y blanca?
Fue Gustavo Yarroch quien a través de sus declaraciones tiró la bomba que hizo explotar el ambiente del fútbol argentino. «Di María quiere volver a la Selección y jugar el Mundial, ahora depende del cuerpo técnico de Lionel Scaloni», afirmó el periodista, revelando que el extremo del Canalla ya no descarta la posibilidad de disputar una última cita mundialista con la camiseta de la Selección Argentina después de haberse despedido tras la Copa América 2024.
El dato que le da peso y credibilidad a este rumor es el nivel que viene mostrando Di María en Rosario Central, donde su fútbol habla por sí solo y justifica cualquier convocatoria. Sin embargo, la decisión final no depende de él sino de Lionel Scaloni, que deberá evaluar si la vuelta del histórico extremo suma al grupo o si prefiere mantener la línea de renovación que viene llevando adelante en el proceso clasificatorio hacia el próximo Mundial.
La pelota está en el campo del cuerpo técnico de la Selección Argentina y la respuesta de Scaloni será determinante para saber si Di María tendrá su último baile en una Copa del Mundo. Lo que está claro es que el deseo existe, el nivel lo avala y la historia entre el extremo y la Selección tiene demasiados momentos gloriosos como para cerrarse sin un último capítulo que podría escribirse en el escenario más grande del fútbol mundial.
