El gendarme argentino Nahuel Gallo finalmente dejó atrás una pesadilla que se extendió durante 448 días. El cabo primero de la Gendarmería Nacional Argentina pasó más de un año incomunicado y sin un proceso legal formal en la cárcel El Rodeo 1, en Venezuela. Las autoridades lo liberaron en el marco del proceso de apertura de cárceles que siguió a la caída del régimen de Nicolás Maduro.
Su esposa, María Alexandra Gómez, confirmó la noticia con profunda emoción. A través de sus redes sociales contó que por fin pudo hablar con él. “Estamos profundamente emocionados. Víctor podrá abrazar a su papá en pocas horas”, expresó, en referencia al hijo de la pareja.
Acabo de hablar con Nahuel Gallo y puedo informarles que ya está volando hacia la Argentina. Estamos profundamente emocionados. Víctor podrá abrazar a su papá en pocas horas.
— Maria alexandra Gomez (@gg_alexand95764) March 1, 2026
Gracias a todos por estar pendientes.
La vuelta a casa de Nahuel Gallo
Gallo emprendió el regreso a la Argentina de manera inmediata en un avión privado. En la primera imagen difundida tras su liberación, se lo ve al pie de la aeronave, a punto de abordar su regreso a suelo argentino. Los dirigentes de la AFA, Luciano Nakis y Fernando Isla Casares, lo acompañan en este tramo final del viaje para garantizar su seguridad.
La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) emitió un comunicado agradeciendo la disposición de las autoridades venezolanas para resolver esta situación humanitaria. Destacaron que el deporte funcionó como un «puente efectivo para el entendimiento», permitiendo la cooperación necesaria para que Nahuel pudiera recuperar su libertad. También reconocieron el rol de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) por facilitar los contactos que permitieron este acercamiento.
El fin de la espera para reencontrarse con su familia
Para Nahuel Gallo y su familia, han sido días y meses interminables de una «pesadilla inenarrable». Durante su tiempo en prisión, Gallo fue víctima de desaparición forzada, ya que no contó con asistencia legal ni contacto con el consulado argentino. Su familia sostuvo el reclamo durante los 428 días en los que no se supo nada de él, mientras permanecía privado de la libertad.
Ahora, el enfoque está puesto en la contención y el afecto que Nahuel recibirá al aterrizar en suelo argentino. El reencuentro con su hijo Víctor, su pareja y su madre marca el cierre de una etapa dolorosa. Su regreso representa un triunfo diplomático y humanitario, sino el acto de justicia más esperado por una familia que nunca se doblegó ante la adversidad.
